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La policía y el ladronzuelo
Fecha: 08/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: El otro yo, Fuente: CuentoRelatos
La oficial Agostina Álvarez disfrutaba las últimas pitadas de su cigarrillo del mediodía antes de reincorporarse a su patrulla cuando un grito, familiar y desconocido al mismo tiempo llamó su atención. Solo con escuchar el violento grito que venía del kiosco de Daniel sabía que lo estaban asaltando. Nunca dejaría de sorprenderla como después de tanto tiempo los rateros del barrio no sabían que ese kiosco era proveedor de todos los policías de la comisaría y que siempre había al menos un uniformado cerca que evitaría el robo. Molesta por no haber podido terminar de manera adecuada su descanso se dirigió a toda prisa a la puerta del local. Dentro del mismo un joven) blandía un cuchillo amenazando al dueño para que le diera la recaudación del día. Resignada dio la voz de alto al asaltante. El joven delincuente al verse rodeado aumentó su nerviosismo y cambió su objetivo hacia la entrenada oficial, quien reconociendo en forma inmediata la situación supo que no le reportaba el menor peligro. Por más enajenado que estuviera su atacante no estaba en condiciones de siquiera acertarle una puñalada superficial. Cuando se lanzó sobre ella simplemente lo esquivó y con el mismo impulso lo empujó al suelo, aprovechando la sorpresa para quitarle el arma y esposarlo. Resuelta la situación se dedicó unos instantes a pensar como seguir. El protocolo indicaba que lo llevara a la estación. Eso traía aparejado un extenso papeleo que incluiría reiteradas citaciones a Daniel (con el ...
... consecuente cierre de su lugar de trabajo) y largas horas encerrada en la comisaría para que finamente el delincuente terminara libre en menos de un año y siendo improductivo para la sociedad. Por otro lado, podría llevarlo a su casa y reeducarlo adecuadamente. Hacía tiempo que no tenía un proyecto entre sus manos y este parecía prometedor. Aun reducido, esposado y con una rodilla sobre su espalda la miraba desafiante. Una vez decidida noqueó al delincuente con su Tazer. Antes de abrazarlo a su cuello miró al kiosquero y le dijo que no era necesario hacer la denuncia. Se despidió guiñándole un ojo y cargó al asaltante hasta la patrulla. Para desgracia del malviviente su turno recién iba por la mitad y tuvo que dejarlo en el baúl hasta que pudiera llevarlo a su departamento. Toda la tarde estuvo pensando en como disfrutaría con el joven que tenía atado en su coche. A pesar de algunos malos pasos que casi le cuestan la carrera estaba segura que su método debía reemplazar a la ineficiencia carcelaria a la hora de reformar delincuentes. La misma certeza tenía respecto a que si se aplicara por hombres a mujeres y no al revés ya hubiera sido declarado como el protocolo normal de actuación. Al llegar a su auto corroboró que su prisionero ya estaba despierto y más furioso que al intentar robar el kiosco. Cuando la vio comenzó a insultarla, decirle que la violaría y que después la degollaría y se la daría de comer a los perros. La oficial se mostraba impasible externamente pero en ...