1. Así da gusto cerrar un negocio (3): Mareas en deseo


    Fecha: 08/01/2026, Categorías: Hetero Autor: Outiss, Fuente: CuentoRelatos

    En este relato culminaré con el fin de semana que pasé con María José, la jefe de compras de una clínica muy importante, con la que estaba cerrando un trato comercial.
    
    El sol del domingo caía suave sobre la bahía. El agua, tan quieta como un secreto, reflejaba el cielo sin nubes. Ángel subió al yate detrás de María José, aun sintiendo en la piel las huellas de las noches anteriores, donde las risas y el deseo se habían entrelazado sin pudor y de eso mi espalda era testigo con algunos arañazos de evidencia.
    
    Ella lucía un pareo blanco que apenas contenía el traje de baño rojo que abrazaba su figura como si el mar la hubiese esculpido a su antojo. Lo miró por encima del hombro, con esa sonrisa suya que decía más que mil palabras.
    
    —Hoy quiero que te relajes… sin límites —me dijo mientras me tomaba de la mano y me guiaba hacia la cubierta.
    
    No entendió muy bien a que se refería sin límites, pero después lo descubrí.
    
    Allí estaban algunas de sus amigas, las mismas con las que había salido hace algunas noches y otros chicos más, bronceadas, despreocupadas, con copas de vino en la mano y miradas que no disimulaban la curiosidad. Había una en particular, tenía un aire desafiante, el tipo de mujer que no teme explorar ni mirar directo al fuego. Después supe que se llamaba Claudia.
    
    María José se inclinó hacia mí, sus labios rozando apenas su oído:
    
    —Puedes ver cómo te miran, son mis amigas, ellas saben… y no me importa. Si alguna se te insinúa o te provoca siéntete ...
    ... libre de jugar. Y me dio un beso intenso mientras yo sujetaba sus nalgas.
    
    El comentario fue un susurro que se instaló como una chispa en su pecho.
    
    Durante el día, el yate se movía lentamente por la costa mientras las conversaciones se deslizaban entre risas, música suave y toques sutiles.
    
    Claudia se acercó a mí con naturalidad, cuando estaba en una de la barandas del yate bocanando aire de un cigarro, me extendió una copa de vino.
    
    —Me dijo María José que eres todo un prospecto.
    
    Yo la mire como tratando de intuir a que se refería.
    
    —¿Como así?
    
    —Mi amiga hace mucho que no se sentía tan en confianza con un hombre como para invitarlo a pasar todo un fin de semana con ella.
    
    —Ella es una mujer muy interesante, y sobre todo sexy, así que como se lo dije a ella misma, hombres que quieran compartir con ella no debería faltar.
    
    —Ve hasta caballeroso resultaste.
    
    Yo la mire mientras hacia una especie de brindis silencioso.
    
    Continue conversando de trivialidades con claudia, respecto a nuestras vidas.
    
    María José parecía entretenida con algunas de sus amigas, aunque de vez en cuando sosteníamos la mirada ella o me mandaba un beso o guiñaba el ojo en símbolo de complicidad.
    
    Más tarde, cuando el sol comenzaba a rendirse al horizonte, claudia se despidió de mí, yo había encendió otro cigarro así que seguí en mi sitio, la vi pasar con maría José hacia uno de los camarotes, al poco rato se me acerco María José.
    
    —Como estas bebé, que tal te entretiene mi ...
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