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Clases particulares
Fecha: 08/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: urusai, Fuente: TodoRelatos
... ella ahogó un jadeo cuando la sintió dentro, pero pronto comenzó a mecerse, a moverse contra él. Se sentía demasiado bien para ser un viejo gordo y patético. Sus caderas se agitaban sobré él. La silla empezó a rechinar, pasó uno de sus brazos alrededor de su cuello mientras él la veía embelesado, completamente perdido en la sensación de su cuerpo. _ No podes acabar antes que yo… -Le advirtió al ver la cara de su profesor-Negó con la cabeza, y siguió haciendo un esfuerzo por no llegar al orgasmo, mientras ella se mecía sobre él. Ella disfrutaba de esa verga que la llenaba por dentro y sin hacer absolutamente nada, la mirada obediente de Julio solo la estimulaba más podía ver en sus ojos lo mucho que intentaba no alcanzar el orgasmo, cuando ella lo cacheteo. _ Te dije… que no podes acabar todavía… -Volvió a advertir, solo como un recordatorio de que era ella quién tenía el control, eso la excitaba más- Ese viejo que tenía que venir una pendeja a dominarlo para poder coger, pensaba ella, mientras se sentía completamente complacida con esa verga gorda y carnosa. Él cerró los ojos con fuerza, mientras empezó a moverse contra ella. _ No… -Ordenó- Mirame, viejo pajero… -Podía sentir el fofo cuerpo de Julio temblar cuando ella estaba cerca del orgasmo- No se te ocurra… Acabar ahora… Pidió mientras sus movimientos contra ese viejo la llevaban al orgasmo, sentía como electricidad en la planta de los pies que se ...
... transmitió desde sus extremidades hacía su núcleo. Nunca había tenido un orgasmo solo con la penetración, aunque tampoco nadie la había obedecido como ese viejo. Siguió moviéndose por inercia unos segundos con los ojos cerrados, su cuerpo temblaba ligeramente, aun en el regazo de Julio, que aún la obedecía y la miraba. _ ¿Queres acabar…? -Preguntó con una sonrisa pícara, con la erección aún dentro suyo. Él asintió- Cogeme entonces… Él puso sus manos en las caderas de ella, y comenzó a moverse para saciar su propio deseo, se puso de pie, y la subió a la mesa sin sacarla de dentro de ella, y comenzó a moverse contra ella, empujando la mesa, sus gemidos desesperados por el orgasmo, por la abrumadora sensación de su interior, no soportó demasiado, sin darse cuenta, había llegado una vez más al orgasmo, la sacó a tiempo para no llenarla dentro, su semen cayó sobre la mesa y manchó parte del abdomen de ella. Su respiración agitada mientras ella lo miraba con una sonrisa maliciosa. El pitido de la alarma rompió el silencio. Maira se bajó de la mesa y se vistió despacio, con deliberada indiferencia. Julio, exhausto, intentaba recuperar el aliento con la verga aún húmeda y flácida entre sus piernas. Ella se detuvo en la puerta, lo observó con desprecio y dejó caer una carcajada seca. _ La próxima vez… si acabás antes que yo, ni siquiera te voy a dejar tocarme. Sin esperar respuesta, salió y cerró la puerta de golpe.