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el emperador romano peculiar llega a su fin
Fecha: 10/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Fantasías Eróticas Gays Autor: MrBigDick28x6, Fuente: SexoSinTabues30
Mis conquistas y mi sed de poder y placer habían llegado a un punto culminante. Había sometido a innumerables personas a mi voluntad, disfrutando de su dolor y su placer, y mi reputación como emperador sádico y depravado se había extendido por todo el imperio. Mi cuerpo imponente y mi miembro enorme eran conocidos y temidos, y mi apetito insaciable no conocía límites. El hijo del emperador, a quien llamaré Lucio, era una figura de notable belleza y gracia. Era el orgullo y la alegría de su padre, aunque la relación entre ellos estaba destinada a ser complicada y trágica debido a la naturaleza depravada del emperador. Lucio había heredado muchos de los rasgos físicos de su padre, pero su espíritu era muy diferente, lleno de bondad y compasión. Lucio era alto y esbelto, con una complexión atlética que reflejaba sus años de entrenamiento militar y su amor por la equitación y la caza. Su cabello era de un castaño oscuro, casi negro, y lo llevaba peinado hacia atrás, con algunos mechones sueltos que enmarcaban su rostro. Sus ojos eran de un azul profundo, herencia de su madre, y tenían una expresión suave y melancólica que contrastaba con la dureza de su padre. Su piel era bronceada, producto de las horas pasadas al aire libre, y estaba salpicada de algunas pecas que añadían encanto a su apariencia. El rostro de Lucio era anguloso, con pómulos altos y una mandíbula definida. Sus labios eran carnosos y bien formados, y siempre había una sonrisa gentil en ellos, aunque a ...
... veces podía ser reemplazada por una expresión de seriedad y determinación. Su nariz era recta y bien proporcionada, y sus cejas, espesas y oscuras, enmarcaban sus ojos de manera perfecta. Lucio tenía un cuerpo bien definido, con músculos tonificados y una postura erguida que reflejaba su orgullo y su nobleza. Sus brazos eran fuertes y sus manos, aunque firmes, tenían una suavidad que revelaba su naturaleza compasiva. Sus piernas eran largas y musculosas, y caminaba con una gracia que atraía las miradas de todos a su alrededor. El amor de su vida, Orestes, era igualmente impresionante. Orestes era el hijo de un general aliado, y su belleza era tan deslumbrante como la de Lucio. Era un joven de estatura media, pero su presencia imponía respeto y admiración. Su cabello era rubio dorado, con ondas suaves que caían sobre su frente y sus hombros. Sus ojos eran de un verde intenso, como esmeraldas brillantes, y tenían una profundidad que parecía ver directamente el alma de quien los miraba. La piel de Orestes era suave y clara, con un ligero rubor en las mejillas que lo hacía parecer aún más joven e inocente. Su rostro era delicado, con pómulos altos y una mandíbula suave. Sus labios eran rosados y bien formados, y siempre había una sonrisa amable en ellos. Su nariz era pequeña y respingona, y sus cejas, finas y arqueadas, enmarcaban sus ojos de manera perfecta. El cuerpo de Orestes era esbelto y bien proporcionado, con una musculatura definida pero no exagerada. Sus ...