1. el emperador romano peculiar llega a su fin


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Fantasías Eróticas Gays Autor: MrBigDick28x6, Fuente: SexoSinTabues30

    ... brazos eran delgados pero fuertes, y sus manos, suaves y delicadas, parecían hechas para el arte y la poesía. Sus piernas eran largas y elegantes, y caminaba con una gracia que recordaba a la de un bailarín.
    
    Lucio y Orestes se conocieron en una de las muchas recepciones y celebraciones que se llevaban a cabo en el palacio imperial. Desde el primer momento, hubo una conexión profunda entre ellos, una atracción que iba más allá de lo físico. Pasaron horas hablando, riendo y compartiendo sus sueños y aspiraciones. La bondad y la compasión de Lucio encontraron un eco en el corazón de Orestes, y juntos, descubrieron un amor que parecía destinado a durar para siempre.
    
    Su relación era un refugio para ambos, un lugar donde podían ser ellos mismos sin miedo ni juicio. Lucio, a pesar de la sombra de su padre, encontró en Orestes una luz que iluminaba su camino. Orestes, por su parte, encontró en Lucio un alma gemela, alguien que lo comprendía y lo amaba incondicionalmente.
    
    Juntos, planeaban un futuro lleno de esperanza y felicidad. Soñaban con un mundo donde el amor y la compasión prevalecieran sobre la crueldad y el sadismo. Pero, como suele suceder en las tragedias, su felicidad estaba destinada a ser efímera, y las acciones de su padre pronto pondrían fin a sus sueños y esperanzas.
    
    Recuerdo ese día con una claridad dolorosa. Mi hermoso hijo, un joven de belleza deslumbrante y espíritu noble, había venido a mí para presentarme al amor de su vida. El joven, llamado ...
    ... Orestes, era el hijo de un general aliado, y ambos eran una visión de belleza y juventud. Mis ojos se posaron en ellos, y sentí una oleada de deseo que no pude controlar.
    
    «Padre,» dijo mi hijo, con una sonrisa radiante, «quiero presentarte a Orestes. Es el amor de mi vida.» Orestes, con sus ojos bajos y una tímida sonrisa, inclinó la cabeza en señal de respeto. Pero mi mente ya estaba llena de imágenes de placer y dominación.
    
    Sin pensar en las consecuencias, ordené que se quedaran a solas conmigo. Mi hijo, confiado y amoroso, no dudó en obedecer. Cuando estuvimos solos, mi deseo se desbordó. Tomé a Orestes, arrancándole la ropa y sometiéndolo a mi voluntad. Su resistencia fue débil, y pronto se encontró en mis brazos, gimiendo de placer y dolor. Le quité la virginidad delante de mi hijo, disfrutando de cada momento de su rendición.
    
    La habitación estaba llena de velas que proyectaban sombras danzantes en las paredes. El aroma de incienso y aceite de sándalo llenaba el aire, creando una atmósfera de sensualidad y misterio. Mis manos recorrieron el cuerpo de Orestes, explorando cada curva y cada plano. Sus gemidos de placer y dolor eran música para mis oídos, y mi deseo crecía con cada sonido que emitía.
    
    Mi miembro, grande y erecto, era una prueba de mi lujuria insaciable. Lo introduje en Orestes con fuerza, disfrutando de su resistencia inicial y luego de su rendición completa. Sus ojos, llenos de lágrimas, me miraban con una mezcla de miedo y deseo. La sensación de su ...