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Sorpresa rica de Halloween
Fecha: 10/01/2026, Categorías: Anal Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos
... protocolo alguno ella sentada en esa banca me desabrocha los pantalones, estos caen y ella ve mi verga erecta mojando mi bóxer, ella me lo baja y sin decir palabra me la comienza a mamar sin condón alguno. Esta chica se la tragaba más que Rosi, unos tres cuartos de mi verga se le hundían en su boca. Me agarraba las nalgas y solo la veía que con muchas ansias se la tragaba en un maniobrar fenomenal y delicioso. La levanté para quitarle ese bustier que le cubría sus pequeñas tetas y se las comencé a mamar delicadamente primeramente a pasar a halarlas y mordiscarlas. Le chupaba las tetas así parados y mi mano derecha comenzó a esculcar entre sus calzoncitos. Ya la tenía mojada y a diferencia de Rosi, le podía sentir algo de vello púbico por sobre la panochita a Jenny. Mamándole las tetas le acariciaba su panocha hasta que mis dedos se le hundían. Jenny solo gemía del placer, pero no decía palabra alguna. Jenny movía su pelvis como disfrutando la invasión de mis dedos. Ella ya había llegado mojada, pero con los minutos de ese encuentro su panochita se derretía. Hice una pausa para traer un silla y la puse a la par de la banca. Jenny intuyendo mi accionar, de su cartera que tenía en la mesa sacó un condón regular, de esos que tienen textura para estimular mejor una panocha y luego de hacerlo le quité ese pequeño bikini y se puso de perrito sobre la banca y apoyando sus manos en la silla. Ese culo se le miraba divino y las marcas de sus calzones se le reflejaban en una ...
... piel más clara que el resto. Apunté a su vagina y lentamente mi verga se metió hasta al fondo y fue la primera expresión que Jenny dijo: ¡Por Dios, que verga más rica tienes… me llenas… dame papito! – Se la hundía y se la sacaba lentamente y de esa manera pasé por varios minutos hasta que Jenny me pidió que se la dejara ir más fuerte. Ahora mis estocadas eran con más impulso y con una aceleración buscando el ritmo de Jenny. Escuché el chasquido de sus dedos chaqueteando su panocha y eso me gustó y se la comencé a acelerar y con estocadas aún más fuertes. Los gemidos de Jenny eran de medios decibeles y estos aumentaron cuando escupiendo su culo, le comencé a frotar su culo con mis dedos y exclamó: -¡Que rico papito, que rico… ese culito es suyo… quiero que lo haga suyo papito! -Jenny movía muy bien ese culo, esas caderas estaban entrenadas para ese movimiento sensual que hacía, era como si estuviera escuchando esa música popular del perreo… que rico lo movía. No dejé de hundirle los dedos en el culo cuando me anunciaba que se corría: Así papito, fuerte… deme fuerte que me corro, así fuerte… no pare, no pare … deme, deme, así, así así…. Después de esa corrida con Rosi, estaba todavía a años luz de volverme a correr y además que lo hacíamos con profilácticos, pues no es el mismo tacto. Jenny hizo en esta ocasión una pausa después de recuperarse de esa corría y como la mayoría de las mujeres, ella ya estaba lista para otra faena y me dio algo que ella llamó como las bolas ...