1. Lecciones de sexo con mamá (13)


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos

    ... dibujaba el pecho de una forma que me hacía desviar la mirada a cada rato.
    
    La película empezó. Ella giró apenas la cabeza hacia mí.
    
    —Podés tocarme —me dijo en un susurro—. Pero solo si lo hacés para disfrutarme, no para que esto termine en sexo. En la vida, a veces te vas a encontrar en estas situaciones. Mujeres que te dejen tocarlas de manera obscena, pero sin necesariamente llegar a la penetración. Digamos que esta es una segunda parte de la lección del consentimiento. Te acordás?
    
    —Sí —murmuré, haciendo memoria en ese mismo instante—. Una mujer, o un hombre, pueden negarse a continuar en cualquier momento. Incluso cuando los dos ya están desnudos y todo parezca indicar que quieren coger.
    
    —Exacto. Bueno, en este caso, digamos que el hecho de estar en un espacio público es una especie de medida de seguridad para la persona que quiere hacer muchas cosas atrevidas, pero sin llegar al sexo. El hecho de que una chica que salga con vos elija un lugar así, puede significar que quiere que la cojas, sí. Pero también puede significar que solo quiere un momento de erotismo e intimidad. Y este es uno de esos casos.
    
    —Pero, la chica con la que estoy puede cambiar de idea, ¿no? —pregunté.
    
    Ella soltó una risita. Me sentí como un niño que acababa de decir una tontería.
    
    —Claro. Y de eso te podés dar cuenta aplicando todo lo que te enseñé. Prestar atención a su lenguaje corporal, a lo que ella quiere. Y si es necesario, preguntarlo, y ya. Pero te aviso que esta noche no ...
    ... va a pasar. Hoy es otra lección de cómo disfrutar, y al mismo tiempo controlarte. Solo que en un espacio público.
    
    Mamá dejó claras las reglas: no iba a haber sexo esa noche. Eso me decepcionaba, pero no me sorprendía. De todas formas, recordé que el viernes anterior había disfrutado mucho practicándole sexo oral, a pesar de que no dejó que le pusiera una mano encima. Así que no veía por qué ahora no podía pasar lo mismo. En eso mamá tenía razón. El sexo no era solo meter la verga en algún orificio de la mujer, ni tampoco era alcanzar el clímax. En el medio había mucho más.
    
    La luz tenue de la sala apenas dibujaba el contorno de su rostro. Desde donde estaba, podía ver cómo brillaban los pómulos, cómo su pelo rojo parecía algo sobrenatural en la penumbra, cómo el escote leve del vestido se abría al ritmo pausado de su respiración. La película avanzaba en la pantalla como un eco lejano; no la estaba viendo. Toda mi atención estaba en ella.
    
    Me incliné hacia su oído.
    
    —¿Puedo darte un beso?
    
    Ella no me respondió. Giró lentamente la cara y me ofreció la mejilla. La besé ahí, primero suave, casi como si le agradeciera solo por estar sentada a mi lado. Pero después, cuando noté que no se apartaba, llevé los labios hacia la comisura de su boca, y por fin rocé su labio inferior con el mío. Ella no lo retribuyó del todo, pero tampoco se echó para atrás.
    
    Mis dedos buscaron su pierna. Estaba cruzada, como antes, pero esta vez no opuso resistencia cuando le toqué el muslo ...
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