1. Lecciones de sexo con mamá (13)


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos

    ... atravesó. Obediente. Dicha por ella tenía un peso extraño. Como si ser obediente no fuera sinónimo de sumiso, sino de poderoso.
    
    —Gracias —le dije, sin saber bien si mirarle los ojos o las tetas.
    
    Ella se irguió. Se llevó las manos al cuello. Yo seguía en el sillón, paralizado. Y entonces sucedió.
    
    Mamá empezó a desvestirse.
    
    Llevó los brazos hacia atrás y bajó el cierre del vestido. Lo hizo sin apuro, con total naturalidad. La prenda cayó por sus hombros, y lentamente resbaló por su cuerpo, hasta quedar en un montón de tela negra sobre el suelo. Debajo, solo una tanga de encaje color vino, que contrastaba con su piel clara. Y nada más.
    
    La luz del comedor le dibujaba el contorno con precisión: las caderas redondeadas, el vientre suave, y esas tetas pequeñas pero firmes, con los pezones oscuros, marcados, rodeados por sus pecas tenues, como si su cuerpo también tuviera constelaciones propias.
    
    Yo no podía hablar. Solo la miraba, embobado.
    
    Ella pasó una mano por su cabello, lo echó hacia un lado. Ese pelo castaño rojizo que siempre olía a canela y a algo dulce. Sus pezones parecían más erectos que otras veces, como si su piel también supiera que ese momento era especial.
    
    —Hoy se puede festejar —dijo.
    
    No supe qué decir. Pero no me moví.
    
    Mamá se acercó. Se puso entre mis piernas, de pie. Me rodeó el rostro con las dos manos. Su piel estaba tibia, suave, con ...
    ... ese perfume suyo que me volvía loco.
    
    —No te pongas ansioso —me susurró—. No es una clase. No hay que rendir nada hoy. Es solo un premio.
    
    Mis manos se apoyaron, casi temblando, en sus muslos. La textura de su piel desnuda debajo del encaje, la curva perfecta de sus caderas. Me incliné y besé el centro de su vientre, luego el borde de una teta. Ella cerró los ojos.
    
    Se inclinó, me dio un beso en la frente. Y luego se sentó suavemente sobre mis piernas, con una ligereza que hizo que apenas sintiera su peso.
    
    —Estás creciendo, Lolo —dijo al oído—. Y me encanta ver cómo lo hacés.
    
    Me quedé ahí, con la frente apoyada en su clavícula, respirando despacio, sin moverme, sintiendo el calor de su culo sobre mis muslos, sus tetas contra mi pecho, su mano acariciándome el pelo.
    
    No necesitaba nada más. Bueno... tal vez sí. Pero por ahora, el simple hecho de tenerla así, de saber que ella había decidido darme ese momento, me bastaba para sentir que había aprobado algo más que una clase.
    
    Había aprobado estar con ella. Aunque fuera por un rato. Aunque después volviera a ser solo mi “maestra”. Mamá arrimó su boca a mi oído.
    
    —¿Qué querés que hagamos? —susurró.
    
    Continuará
    
    Los capítulos catorce y quince de esta serie ya están disponibles en Patreon, para quienes quiran apoyarme con una suscripción. Acá voy a subir un capítulo cada dos semanas. Para visitar miPatreon, clic cá. 
«12...5678»