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Economista y prosti: Cogiendo con don Roque
Fecha: 11/01/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
¡Hola! Ya les relaté anteriormente mi pedido a Tommy de estar a solas con don Roque, así lo llamamos siempre al cuidador de nuestra casa de campo, que tiene su propia casa al fondo del campo, y que lo cultiva en su provecho, y además le pagamos su sueldo, obvio. Tenía yo, no sé bien por qué unas ganas muy acentuadas de coger con él a solas, y Tommy, mi amor estuvo totalmente de acuerdo. ¿Será que me gusta por su manera de ser un tanto ‘de gaucho’? ¿O su físico magro, alto y musculoso de trabajar, no de gym? ¿0 por sus manos grandes y de campesino? No lo sé, quizás un poco de todo eso, o quizás simplemente el deseo de ver si logro atraerlo, sabiendo que tal vez me ve como inalcanzable. Pasando el 20 de agosto, se avecinaba un fin de semana feriado y sin clientes, pues ya todos me habían cogido, algunos dos veces, en ese mes, y también alguno había reservado turno para noches de la semana siguiente. Un mes excelente, tal como ya me voy acostumbrando, +20k. Planificamos ir a la casa de campo el viernes 23 de agosto después del trabajo. Y Tommy se volvería a Montevideo el sábado 24 a la mañana, argumentando que en la fábrica donde trabaja se harían importantes tareas de mantenimiento durante sábado y domingo. El comienzo del plan estaba claro, el viernes a la mañana hacerle saber a Roque, lo llamaré así aunque siempre le digamos don Roque, que iríamos a la noche y que nos encendiera la calefacción de la casa. El sábado de mañana, iríamos a verlo temprano, para ...
... comunicarle que yo me quedaría sola, y en un aparte, a solas, Tommy le pediría que se ocupara de mi seguridad pues me ponía un poco nerviosa quedar sola. ¡Y de ahí en adelante, sería cuestión mía ver como lo metía a la cama! El sábado a eso de las 8 de la mañana ya fuimos a la casa de Roque, que a esa altura ya había hecho algunas tareas y estaba tomando su mate mañanero con pan. Me fui con un sweater grueso, campera corta y el jean más ajustado que tengo, complementando con botas texanas. Me dijo Tommy que mi trasero lucía esplendoroso. Le dijimos a Roque que Tommy debía ausentarse por mantenimiento especial en la fábrica, pero que yo estaba con ganas de quedarme, pues me encanta nuestra casa allí (lo cual es cierto). Argumentando que nunca voy por esa zona del campo, salí de la casa y me dirigí a la parte trasera, dejándolos solos. El diálogo que se dio fue más o menos así, según Tom: -Roque, le pido por favor que la cuide un poco. Es miedosa y creo que la preocupa quedarse sola, pero le gusta tanto que quiere quedarse igual. Además va a aprovechar a hacer limpieza especial dice. -No se preocupe, yo me encargo, nunca anda nadie por aquí, pero de noche me voy a ocupar de vigilar lo mejor que pueda. -Buenísimo Roque, usted sabe cuanto lo apreciamos, y creo que ese aprecio es parte de que ella se quede sola sin mayor angustia, sabe que cuenta con usted. -Vaya tranquilo señor (Siempre muy respetuoso en el trato). Regresé, segura de que Tommy ya habría ...