1. Economista y prosti: Cogiendo con don Roque


    Fecha: 11/01/2026, Categorías: Confesiones Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos

    ... arreglado todo, y comencé mi tarea ‘de pesca’, aunque no era mi idea acelerar demasiado las cosas.
    
    -Roque, ¿me acompaña a almorzar?
    
    -¡No quisiera molestarla!
    
    -Ninguna molestia, y además me da opinión acerca del asado que voy a tratar de hacer.
    
    -¡No se preocupe! Yo lo hago.
    
    Nos despedimos y Tommy se fue deseándome suerte en mi aventura de ‘falsa infiel’. Como Roque ofreció hacer el asado, en la barbacoa de la galería externa a la casa, yo aproveché para ponerme a limpiar (muy poco había para realmente limpiar, pero me vino bien el pretexto), la calefacción estaba realmente fuerte, lo cual me dio motivo a ponerme un short blanco bastante pequeño y un top blanco, que apenas cubre las tetas, sin corpiño. ¡ Ya lo imaginan! Ja ja. Cerca del mediodía, Roque llegó a buscar la carne, mientras se encendía el fuego. Se la entregué y le dije que mas tarde, cuando ya estuviera la carne en la parrilla, lo invitaba a un vermut y aceitunas a modo de aperitivo.
    
    Cuando se hizo esa hora, acomodé una pequeña escalera debajo de la lámpara de techo que ilumina el living, anexo al comedor. Brindamos, degustamos las exquisitas olivas… y le pedí que mirara el asado y que volviera a ayudarme en algo.
    
    Fue, volvió diciendo que en 15 minutos comeríamos, y le pedí que me vigilara al limpiar la lámpara de techo pues si resbalaba o caía de la escalera no tendría de donde asirme. Me subí a la escalera, el quedó debajo, a la orden, cuidándome.
    
    Y yo levanté los brazos todo lo posible ...
    ... para limpiar la lámpara, y de paso mostrar por debajo del top una buena parte de mis tetas, las cuales él no podía dejar de ver. Al bajar, me tendió una mano, que yo tomé y como descuidada al bajar de la escalera tomada de su mano, hice que me rozara una teta. Igual, no quería precipitarme.
    
    Almorzamos, hablamos de todo un poco, me interesé por su soledad “uno se acostumbra” dijo; de sus hábitos “al vivir solo uno debe esforzarse en mantenerse limpio y prolijo, para no decaer en poco tiempo” etc. etc.
    
    Aproveché a invitarlo a cenar, aceptó gustoso, lo cual me vino al dedillo.
    
    -Quisiera decirle una cosa…
    
    -Lo que sea Roque, dígame.
    
    -¡No se asuste si llego armado a la cena, Su esposo me pidió que la cuide!
    
    -Tommy siempre exagerado, pero de cuerdo. Y ya que me cuida… ¿por qué no duerme aquí? Hay dos dormitorios libres. Y me tranquiliza su presencia, armado además, y supongo que bien armado, dije con picardía.
    
    -Si lo acepta, me parece bien.
    
    Y yo pensé que ya todo se encarrilaba, tenía que pensar como concretar, pero ya lo había situado conmigo toda la noche.
    
    Hice una simple picada de cena. Seguimos conversando, me confirmó que se quedaría en un dormitorio de la casa y le pregunté: -¿Vino armado? ¿Buena pistola? Con un cierto tinte de picardía en mi voz, que no estoy segura de si lo captó.
    
    -Traje revólver, que siempre funciona, no se atasca.
    
    -¡Ahhh bien!
    
    Se hacía hora de dormir, el calor de la calefacción era intenso y Roque dijo que miraría un rato ...
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