-
Speed Woman y Speed Girl. Prisioneras en su casa
Fecha: 11/01/2026, Categorías: No Consentido Autor: shadoangel, Fuente: TodoRelatos
... agitadamente mientras los labios del chico rapado se acercaban a los suyos. Cuando exhaló otro gemido, el chico aprovechó para besarla apasionadamente. Ella ni siquiera se resistió, al contrario, respondió al beso con avidez. Su lengua se juntaba con la del chico, los ojos de Jessica estaban entrecerrados, recreándose en el placer que él le daba en su sexo. La saliva resbalaba y goteaba por su cuello, sus pezones estaban duros como piedrecitas, tu pecho subía y bajaba al ritmo de su agitada respiración y su corazón latía desbocado. Como si pudiese absorberle una parte del alma, Finn aumentó la intensidad del beso cuando notó que Jessica se fundía en un intenso orgasmo, dejando en la sábana, bajo sus muslos un buen charquito de fluidos íntimos. Al alcanzar el clímax, Jessica gimió intensamente, gemido que quedó silenciado por el beso de Finn y que el muchacho pareció absorber con su boca. Cuando sus labios se separaron, Jessica se notaba más aturdida, como más débil, como si el orgasmo le hubiese arrancado parte de su vitalidad. En cambio el chico lo veía más eufórico, enérgico, como si le hubiese transferido a él su energía. - Gra… gracias.- Suspiró Jessica sin tan siquiera esperar a que él se lo pidiera. - Oye tío.- Dijo Richard entrando nuevamente en la habitación.- Deberías ver la mansión en la que vive la muy zorra, sólo el baño ya es más grande que el cuchitril en el que estoy viviendo… Pensaba que tendría alguna especie de batcueva, speedcueva en este ...
... caso, pero no… Jodida decepción. Jessica suspiró algo aliviada al ver que Richard no había reparado en la puerta que se escondía detrás de una estantería en el salón y que conducía a la guarida secreta de Speed Woman, dónde tenía todo su equipo y el potente ordenador en el que trabajaba. - ¿Dónde guardas tu equipo y tus uniformes?- Preguntó Finn. - En… en un almacén alquilado… cerca del centro.- Mintió Jessica, improvisando sobre la marcha. - Bueno… eso nos queda lejos… que pena. - He traído esto para divertirnos.- Dijo Richard.- Así hacemos tiempo esperando a que llegue la hijita. Jessica se mordió el labio al ver que el chico llevaba en la mano una bolsa llena de pinzas de madera para la ropa que había cogido del fregadero. Y ella creía intuir qué perverso propósito tenía para ellas. - A ver cuantas podemos ponerle.- Dijo divertido mientras le lanzaba unas cuantas pinzas a Finn. Jessica cerró los ojos y se mordió el labio cuando notó el chico pellizcando su pezón con los dedos, tirando de él como si fuera un chicle y luego el áspero tacto de la madera de la pinza. Seguido de la presión del muelle al soltarla, cerrándose sobre su pezón, apretando con fuerza. - ¡Mira que cara pone!- Se burló Finn.- Esto será divertido. Jessica soltó un bufido cuando Richard pellizcó su otro pezón para colocarle otra pinza. Los pinchazos de dolor por la presión de las pinzas en una zona tan sensible era casi como si le estuvieran clavando una aguja. Notó como Finn le ...