1. El genio de la lámpara


    Fecha: 12/01/2026, Categorías: No Consentido Autor: Violeta, Fuente: TodoRelatos

    Ana estaba sentada frente a la detective. Acaban de traerla del hospital, donde le han realizado un chequeo completo. Aparentemente su aspecto era saludable, una mujer joven y guapa, con una media melena morena y unos impresionantes ojos azules. De tez clara y cuerpo atlético. En otra sala estaba su novio, Ismael, al que acababan de tomar declaración. Confundido y aterrado, asimilando que había forzado a su novia en un desesperado intento de salvarla la vida. El aviso del móvil le devolvió a la realidad. Un nuevo correo había llegado a su buzón, adjuntando un vídeo que le heló la sangre. No pudo acabar de verlo, los recuerdos explotaban en su cabeza.
    
    Está pesadilla había empezado hacía poco más de tres meses. La policía estaba completamente desbordada, y procuraban que no cundiera el pánico, aunque con cada nueva agresión era más complicado ocultar los detalles a los medios de comunicación. Siempre atacaba a parejas, las drogaba, las llevaba a algún lugar y allí repetía su sádico ritual. A las pocas horas aparecían en algún lugar solitario, como si fueran zombies. Desorientados y sin saber qué había ocurrido. Pero su mente poco a poco iba recordando y brotaban imágenes que les helaba la sangre y les hundía en un estado de shock difícil de aceptar.
    
    La víctima siempre tenía trazas de semen de dos hombres en su boca y en su ano: del violador y de su pareja. Y está vez también era así, tal y como indicaba el informe forense que leía una mujer rubia, de pelo corto, ...
    ... alrededor de 40 años, vestida con un pantalón vaquero y un jersey blanco. Andaba con paso decidido por el pasillo de la comisaría, mientras sus pupilas grises saltaban de una línea a otra. Su figura era imponente, y desprendía seguridad y energía. Se detuvo ante una puerta, inspiró profundamente y la abrió.
    
    Buenos días. Soy la inspectora Sandra Requena y créame que siento enormemente por lo que está pasando. Pero necesitamos su declaración para poder detener a ese hijo de puta. Cuénteme todo lo que recuerda. Nada de lo que diga saldrá de esta habitación. ¿Quiere tomar un café? ¿Agua quizás?
    
    Si por favor, una botella de agua me vendría bien - dijo Ana con voz fina y quebrada
    
    La inspectora salió un momento de la sala y regresó con dos botellas de agua y dos vasos de papel. Ana estaba sumida en sollozos incontrolables, sujetándose la cabeza con las manos. Su mente se poblaba de imágenes del sufrimiento que había padecido, el olor, y sobre todo ese gusto que aún tenía en su paladar. Aunque había vomitado, sabía que el semen seguía dentro de ella, formando parte de su cuerpo. Le dolía la mandíbula, forzadamente abierta para permitir que ese monstruo profanase su boca y la obligará a tragar. En su cabeza todavía resonaba el sonido de cada trago, y la sensación asquerosa de ese repugnante engrudo descendiendo hacia su estómago. Y después el terror, el dolor, la agonía infinita, como si la arrancarán el alma cada vez ese animal la embestía y la sodomizaba. Casi no tenía recuerdos de ...
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