-
Posesión
Fecha: 13/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Arfridio, Fuente: CuentoRelatos
... sin ningún tipo de miramientos, mi mano chocaba contra su pequeño tesoro escondido y golpeaban fuertemente, su voz entrecortada me decía que estaba a punto, y en ese instante, saqué mis dedos de su coño, y dejé de masturbarla. -Ahora, rasúrate. No te has ganado el poder sentirlo, el poder correrte, el gritar que te corres. Date prisa, llevo bastante tiempo esperando ver mi primer deseo y me estoy cansando de tus insolencias. -Sí mi amo, sí mi señor. Gracias Su mirada no podía dar crédito a que fuese capaz de tratarla así. La había dejado en el filo del éxtasis. Le había privado de su momento para buscar el mío. Se empezó a untar la cera sobre su pubis, cuando unos nuevos azotes cayeron sobre sus pechos. -No me estas mirando y tienes la boca cerrada, puta -Lo siento mi amo y señor, perdón Difícil y doloroso es rasurarte sin mirar donde y cómo lo haces, mientras miras hacia arriba, y muestras sumisión. -Cuando creas que has terminado, me lo dices puta. -Mi amo y señor, su puta está lista para quedar depilada tal y como a mi amo y señor le gusta. -Abre bien tu boca, perrita, y recuerda, ni un solo diente. Máma y tira para gusto de tu amo y señor, me tienes aburrido. -Sí mi amo, sí mi señor. Gracias. Mi polla alojada en el fondo de su garganta, su saliva brotando por las comisuras de sus labios, cayendo sobre sus pechos, empapándolos y dirigiéndose hacia su nueva zona, limpia y sin pelo. Su mirada fija en la mía, y lágrimas saliendo de sus ...
... ojos. Y yo allí de pie frente a ella, denotando mi dominación y mostrándole su sumisión. Restregando por su cara sus lágrimas, sus espumarajos, abofeteándola. -Perrita, ¿te duele tu coño? ¿te escuece? ¿arde? -Sí mi amo, sí mi señor. Gracias –logró decir cuando retire mi polla de su boca, y consiguió articular palabras. -Bien pues ahora volverás a cuatro patas al mismo sitio que cuando viniste y te preparas para volver a ser amarrada de la misma manera que cuando te despertaste. Pero esta vez, yo solo te ataré el pelo y una mano, el resto lo harás tu y te preparas para recibir tu castigo por desobedecerme. Cuando estes atada te contaré en que va a consistir tu castigo ¿entendido? -Sí mi amo, sí mi señor. Gracias. Primero empezó por liarse los muslos con una cuerda y conseguir atar el primero a la cama, el segundo muslo fue más complicado, pero lo consiguió. Continuó con las muñequeras a los pies de la cama, no sin bastante esfuerzo, debido a las limitaciones de movimientos y la dificultad de la postura. Cuando se fue a poner la mordaza, la detuve ante la nueva idea que me vino a mi mente. Cogí su tanga que estaba frente a la silla que había y se lo introduje en su boca, lo que le provocaría más sequedad, hasta que lo impregnase. Una mano fue más fácil de lo que esperaba, y de la otra y el pelo me encargué de terminarlo yo. -Bien bien bien. Volvemos al punto de partida. Tú inmovilizada y silenciada. Yo, frente a ti, dueño al completo de tu existencia. Verás, te ...