1. Con el conserje de la preparatoria, ya todo cambió


    Fecha: 14/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: vale18teen, Fuente: CuentoRelatos

    ... podía parar, estaba dispuesta a todo. Solo deseaba sentir cosas nuevas, y este viejo feo me estaba llevando al cielo, ahora por vez primera me sentía de verdad una puta, una perra cualquiera. Y no podía con eso. Yo no podía detenerme.
    
    De nuevo se acercó, vi como abrió su boca para lamer mi vagina. Era evidente que le no se aseaba muy seguido, pero aun así no me importo. Sujeté su cabeza pelona y lo repegue lo más hondo. Lo apreté fuerte con mis piernas. Con sus fuertes manos abrió mis piernas y me dijo:
    
    -Tranquila Valecita, mi putita, me estas ahogando. No me aprietes tan fuerte.
    
    -Pues no que muy macho…
    
    No sé hasta qué punto fue bueno decir eso que me salió del alma. Pareciera que la frase en si le despertó aún más el instinto. Entonces se puso de pie, se quitó el peto del overol, bajo sus pantalones y un olor fuerte y agrio me llego a mi nariz. Mi sorpresa fue que tampoco el llevaba calzones. Debajo de esa panza ya había una verga bien parada, de buen tamaño y grosor. Yo calculo unos 15 centímetros al menos. Escurría baba de manera prominente, veía como palpitaba. Aunque tenía panza se podía ver muy bien ese trozo de carne.
    
    Entonces don Ale, de un tirón me levanto de la silla, me puso de rodillas frente a él.
    
    -Ahora si me la vas a mamar perrita, pinche escuincla calienta huevos. Siempre que las veo tan fresitas y tan mamonas sé que son bien putas. Órale Vale, abre la boca y métetela.
    
    -Don Ale, pero huele un poco fuerte.
    
    -No me he bañado en una ...
    ... semana Vale, no hay agua donde vivo y aun así me la vas a mamar.
    
    Para este momento yo ya no sabía que estaba pasando. El tiempo que me quedaba no era mucho y ya estaba ahí. Estaba súper excitada De verdad el olor era muy fuerte. Cuando tomé su verga con la mano y retraje un poco el prepucio pude darme cuenta que todo el glande estaba recubierto de una masilla blanca, como si fuera quesito. Eso olía agrio, además el olor a pipi. Sin saber porque y de manera involuntaria acerque mi nariz a la punta de su verga e inhale fuerte llenando mis pulmones de ese aroma. Ese simple hecho hizo que don Alejandro gimiera y sentí como empezó a palpitar su verga. Estaba por venirse. No esperaba esto, pero era lógico.
    
    De inmediato llevé mi boca hacia su verga, la metí por completo y sentí el chorro de semen rancio que broto de ese miembro. No sentí asco. Solo lo percibía como un sabor fuerte, intenso olor, pero empecé a mamar como desesperada. No podía detenerme, escurría semen de mis labios y tenía que pasar mi lengua una y otra vez para limpiarle bien ese pene. La erección no se le bajaba. Seguía muy dura y palpitante. Yo empecé a frotarle el miembro con mi mano mientras mi lengua se llenaba de esta masilla. Yo la degustaba, la saboreaba y me la comí. Por extraño y asqueroso que parezca así fue. Me la comí toda. Esa verga ya estaba limpiecita.
    
    Cuando levanté la vista pude ver que don ale tenía su celular en la mano y estaba tomando fotos.
    
    Me asuste. Me paré enseguida y comencé a ...
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