1. 🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (7)


    Fecha: 14/01/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos

    Llegó el día.
    
    Marcos subió las escaleras con el corazón desbocado, casi temblando, y llamó a la puerta. Al abrirle, Diego apareció con una sudadera rota en los hombros, la capucha caída y el olor a colonia mezclado con cerveza. Raúl estaba detrás, apoyado en el marco de la puerta, con una lata en la mano y los ojos entornados, como un lobo midiendo a su presa.
    
    —Pasa, anda —dijo Diego, dándole un golpecito en el hombro mientras entraba—. Cierra.
    
    Dentro, la consola brillaba en la pantalla con un juego de fútbol, el volumen alto, y en la mesa se acumulaban latas de cerveza y bolsas de patatas abiertas. Raúl le señaló una silla:
    
    —¿Una birra? —preguntó con sorna, ya dándole una lata casi sin esperar respuesta—. Oye, ¿te crees que esto es normal, tronco? ¿Semanas sin contestar? ¿Te pensabas que yo estaba de cachondeo o qué?
    
    Marcos intentó abrir la lata con las manos temblorosas.
    
    —No… no es eso —susurró, la voz casi inaudible.
    
    Raúl no le quitaba el ojo de encima, con una sonrisa peligrosa.
    
    —Ah, ¿no? —soltó, inclinándose un poco hacia él—. ¿Y qué era, entonces? ¿Me vas a venir con excusas ahora?
    
    Diego estaba con el mando, pasando de menú en la consola, pero riéndose sin disimulo.
    
    —Tío, le pusiste un vídeo follándote a la otra que… —se carcajeó—… vamos, se le tuvo que poner la polla tiesa viéndote.
    
    Raúl soltó una carcajada, girándose hacia Marcos.
    
    —Sí, maricona, te molo, ¿eh? ¿Viste cómo le abría el coño a esa piba? Si te follara igual, no te ...
    ... sentabas en un mes, colega.
    
    Marcos tragó saliva. Solo pudo bajar la mirada.
    
    —Yo… no —balbuceó.
    
    Diego, que ya se notaba más suelto por el alcohol, dejó el mando a un lado, mirándolo con burla:
    
    —Bueno, estás aquí. Luego vas a ir diciendo por ahí que te hemos obligado, ¿no? ¡Dilo! ¡Dilo ahora! ¿Quién te obliga? —preguntó, levantando la voz.
    
    Marcos abrió la boca y no pudo articular nada.
    
    —Venga, respóndenos —insistió Raúl, con un tono más agresivo, rozándole la pierna con la suya bajo la mesa—. Estás aquí porque quieres, ¿verdad? Suéltalo, tío.
    
    Diego aprovechó para dar otro trago de la lata, sonriendo con un brillo de locura en los ojos:
    
    —Va, confiésalo. ¿Por qué cojones has venido? ¿A qué? —le retó, mientras se reía de nuevo.
    
    La presión subía como el vapor de una olla a punto de estallar. Raúl se acomodó contra el respaldo, enseñándole un poco de calzoncillo bajo el pantalón ancho, con ese gesto de macho que sabía perfectamente lo que provocaba.
    
    —Marcos, mírame —le ordenó—. ¿Por qué coño estás aquí?
    
    Marcos tragó saliva al verlos allí, bebiendo, medio despatarrados en el sofá, con la música de la consola de fondo y un ambiente que apestaba a cerveza y sudor. Estaba a punto de hablar, pero Raúl se le adelantó con la mirada dura:
    
    —Bueno, venga, suelta lo que tengas que soltar.
    
    Marcos parpadeó, nervioso, la voz temblando.
    
    —Porque… porque me sentí amenazado —logró decir, bajando la vista.
    
    Diego se rió tan fuerte que casi escupió la cerveza, ...
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