1. 🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (7)


    Fecha: 14/01/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos

    ... ellos lo sabían perfectamente. Estaba seguro de que no lo iban a dejar probar rabo hoy tampoco, y le ardía por dentro, pero una parte de él sentía que se lo merecía, como un castigo que lo mantenía humillado y en tensión.
    
    Raúl soltó un poco la presión y le dejó respirar, mirándolo con una sonrisa cruel.
    
    —Mírame, maricona —le dijo, sacudiéndose el calzoncillo para enseñarle mejor el bulto—. ¿Lo quieres?
    
    Marcos tragó saliva y solo se atrevió a asentir, con la vista fija en la forma enorme y venosa del rabo de Raúl, casi empalmado.
    
    —Pues no te lo has ganado todavía —le escupió Raúl—. Hoy vas a aprender a comportarte. Si te portas bien, tal vez otro día te deje comérmelo.
    
    Marcos suspiró, con un temblor en la garganta, el pantalón apretado porque se había empalmado del todo sin darse cuenta. Diego lo miró con una carcajada áspera.
    
    —Mira cómo se le ha puesto la polla al maricón —dijo señalando el bulto de Marcos—. ¡Te estás corriendo solo oliendo huevos, tronco!
    
    Marcos sintió un escalofrío en la nuca, incapaz de decir nada.
    
    —Escucha, payaso —intervino Diego, con un brillo de maldad—. Hoy no vas a mamar ninguna polla, ¿te enteras? Esto es un castigo, por hacerte el loco y dejarnos en visto tantas veces. Si aprendes a contestar rápido al WhatsApp y a obedecer, ya veremos si te premio otro día.
    
    Raúl se acarició los huevos, relajado, notando el temblor de la respiración de Marcos.
    
    —Hoy te toca tragar sudor, nada más —le soltó con desprecio—. Para que ...
    ... te quede clarito quién manda aquí.
    
    Marcos bajó un poco la mirada, incapaz de disimular la dureza de su polla. Sentía que le quemaba. Inevitablemente, apartó los ojos un momento hacia Diego, que estaba sentado con las piernas abiertas, la polla totalmente erecta y marcada bajo el calzoncillo blanco, gruesa, tan cerca que casi podía olerla también.
    
    Le temblaron las manos al verla, sintiendo un latigazo de puro deseo, de ansia contenida.
    
    Raúl se dio cuenta y sonrió, burlón:
    
    —¿Qué pasa, maricona? ¿Ya estás pensando en la otra polla también?
    
    Marcos se mordió el labio, incapaz de hablar.
    
    —No se lo merece, Diego —dijo Raúl, despacio, con tono cruel—. Este no se merece comerse tu rabo tampoco.
    
    Diego asintió y se subió un poco el calzoncillo, marcando aún más la forma.
    
    —Primero que aprenda a contestar a tiempo y a obedecer, tronco —le dijo con desprecio—.
    
    Raúl le soltó otra carcajada y le dio una palmadita en la cara.
    
    —¿Lo has entendido, pedazo de maricona? —le escupió—. Hoy tragas nuestro olor, nada más. Ya veremos otro día si te dejamos comerte rabo.
    
    Marcos asintió con la cabeza baja, sintiendo la polla reventarle por dentro, deseando roer esas venas gruesas, ese capullo hinchado de Diego, la dureza imponente de Raúl… pero sabiendo que no se lo permitirían. Era un castigo, una forma de mantenerlo a raya, de recordarle que ellos mandaban.
    
    Raúl se acomodó mejor en el sofá, abriéndose de piernas, y le empujó otra vez la cabeza hacia sus huevos, ...
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