1. La cocina de Sonia


    Fecha: 17/01/2026, Categorías: Incesto Autor: lorena lorena, Fuente: CuentoRelatos

    Habían pasado unos días de mi última conexión al sistema, cuando de nuevo recibí un mensaje para hacerlo era muy de mañana y no hacía mucho que mi marido había salido a trabajar, al conectarme en la imagen apareció Sonia, la mujer de mi suegro, se la veía recién despierta, pero bellísima, llevaba una blusa de tirantes muy pegada a su cuerpo y una tanga diminuto de color negro, aparentemente estaba despreocupada y relajada, hasta que alguien entró en la cocina.
    
    Se trataba de Jean, el jardinero de color de la casa de mi suegro, se le veía bien cachas, yo algunas veces contemplándole me había preguntado si lo del tamaño de las pollas de los negros era un mito o era realidad, cuando llegó cerca de donde se encontraba Sonia, la saludo:
    
    -Buenos días, señora, ¿Quería algo?
    
    -Buenos días, Jean, dijo Sonia, quería decirte, una vez más que en esta casa estamos muy satisfechos con tu trabajo, y para nosotros eres como uno más de la familia, y que, por supuesto si te apetece, puedes hacer uso de tu regalo mensual.
    
    ¿A qué se refería Sonia? Pronto salí de dudas, Jean se acercó a Sonia y para mi sorpresa comenzó a besarle el cuello, Sonia estaba disfrutando, él le acaricio los muslos un momento, pero después llevó sus manos hacia la blusa de Sonia y sin dejar de besarla el cuello, le sacó las tetas de la blusa y las dejó al aire, y con sus manos procedió a acariciarlas, lo hacía con mucha dulzura y respeto.
    
    Luego apartó su cabeza del cuello de su señora y la llevó hacia sus ...
    ... tetas, como he dicho en mis anteriores relatos parece que a los machos de la familia de mis suegros les gustan las mujeres con las tetas pequeñas y Sonia las tenía así, mientras se las chupaba deslizó una de sus manos hasta el tanga de ella e introdujo una de sus manos dentro de él, la cara de ella reflejaba que estaba disfrutando a tope.
    
    El jardinero se arrodilló ante su jefa y apartando un poco el tanga dejó al descubierto su coño, en ese momento Sonia lo tenía con pelos, pero se le notaba que lo cuidaba mucho, en esos momentos Jean sacó su lengua y comenzó a comerle el coño, mientras ella decía:
    
    -Lo haces divinamente mi amor sigue haciéndomelo.
    
    Y el obediente a las órdenes de su señora seguía explorando cada centímetro del coño de ella, parecía considerar como un privilegio comerle el coño a ella y lo hacía con mucha aplicación, la cara de Sonia reflejaba cuanto estaba gozando, hasta que se corrió, en ese momento él se levantó, ella le besó y le dijo:
    
    -Muchas gracias, Jean, pero es hora de que disfrute de mi plátano.
    
    Y después de decir esto se arrodilló ante él, llevó sus manos hasta los pantalones del negro y le bajo de un golpe estos y el short, en ese momento pude darme cuenta de que, al menos en el caso del jardinero, lo del tamaño de la polla de los negros no era un mito.
    
    Ella sacó su lengua de la boca y la llevó hasta su polla, como si fuera una especie de helado caliente y comenzó a chupársela hasta que al negro se le puso bien dura en esos momentos ...
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