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Barr
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos
... casi perfecta. Y él no pertenecía ahí. Estuvo a punto de darse la vuelta y alejarse. Pero, ¿a dónde iría? Su casa no le ofrecía más que soledad. Su familia, solo críticas y desprecio. No tenía amigos a los que llamar. No tenía un lugar al que realmente quisiera volver. Miró de nuevo hacia la manta. Sabía que si se acercaba, padre e hija lo recibirían con los brazos abiertos. Sabía que no lo rechazarían. Pero… ¿sería lo correcto? ¿No estaba invadiendo algo que no le pertenecía? Apretó los puños. Tomó aire. Y, al final, decidió acercarse. En cuanto la niña lo vio, estiró los bracitos hacia él sin dudarlo. Para su corta edad, Sabrina se hacía entender demasiado bien. Leandro buscó en el rostro de Gerónimo alguna señal, algo que le dijera que estaba bien estar ahí. Y la encontró. Ese gesto, esa sonrisa sutil, le confirmó que había tomado la decisión correcta. Elevó a la niña en el aire, haciéndola reír a carcajadas. Gerónimo, por otro lado, casi se infartó al verla "volar". Pero la risa pura y cristalina de su hija disipó cualquier miedo. Leandro la sostuvo con firmeza, la bajó y la abrazó, sintiendo una calidez extraña y reconfortante. Cuando se sentó en la manta junto a ellos, Gerónimo le sonrió de una manera que hizo que su corazón latiera más rápido. No recordaba la última vez que se había sentido así. Y lo más extraño era que el otro hombre parecía sentir lo mismo. Ninguno de los dos se ...
... atrevía a decir nada, pero la tensión estaba ahí. Latente. —Hola, extraño —saludó Gerónimo con tono divertido—. ¿Qué haces aquí? —Me aburría en casa y decidí salir a caminar —respondió Leandro. —Nosotros vinimos a aprovechar el día. Además, la pequeña estaba algo inquieta, y pensé que sacarla al parque la calmaría un poco. Leandro se acomodó mejor en la manta, con Sabrina sentada sobre sus piernas. Gerónimo sacó unos sándwiches de miga y un par de cervezas de la canasta. —Tú siempre con cervezas —comentó Leandro con una media sonrisa. —Es de mis bebidas favoritas —admitió Gerónimo, encogiéndose de hombros—. Además, el día está ideal para una bien fría. —No te lo discuto. —Para ella traje jugo de naranja —dijo, señalando la botellita en la canasta—. Todavía no tiene edad para emborracharse conmigo. —Ya la tendrá… —bromeó Leandro—. Y los tres tomaremos hasta no poder caminar. Se rieron, pero luego callaron de golpe. Porque esa idea… implicaba estar juntos por mucho tiempo. Y Sabrina apenas era un bebé. Hubo un breve silencio antes de que Leandro hablara otra vez: —Me da un poco de pena aparecer de la nada y comerme todo lo que preparaste. —Bueno, puedes encargarte de la cena de esta noche, si quieres. —¿Comer tú y yo juntos esta noche? —Eh, no lo pienses como una cita —soltó Gerónimo entre risas—. Es una junta de compañeros, amigos… Además, esta noche es el clásico. Tengo pack de fútbol premium y televisor 8K. Se ve ...