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Barr
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos
... convertía en algo significativo. Habían aprendido a disfrutar de los momentos cotidianos, los simples, y eso les daba un sentido de pertenencia y de familia que ninguno de los dos había experimentado antes. A pesar de la cercanía y el amor que se compartían, había una conversación pendiente, algo que sabían que tendrían que abordar tarde o temprano. El domingo, decidieron que era el momento. Vistieron a Sabrina con la mejor ropa que tenían y se dirigieron a la casa de la familia de Leandro, con algo de nerviosismo, pero con una certeza en sus corazones. Sabían que este sería un paso importante para ellos, un paso hacia la aceptación, y aunque el miedo estaba presente, también lo estaba la esperanza. Cuando llegaron a la casa de la familia de Leandro, la tensión era palpable. El silencio que se generó al entrar era pesado, pero Gerónimo, sin pensarlo demasiado, dio el primer paso. Miró a Leandro, que estaba a su lado, y con un suspiro de valentía, se giró hacia su familia y dijo: —Familia, quiero presentarles a… a mi… mi… novio. Fue la primera vez que pronunció esas palabras, y al hacerlo, sintió una calidez recorrer su cuerpo. Era algo que no había dicho antes, pero que ahora sentía con todo su ser. La palabra "novio" se sintió natural, como si por fin hubiera encontrado una forma de darle un nombre a lo que sentía por Leandro. Al mismo tiempo, vio en los ojos de Leandro una expresión de alivio, porque por fin, al igual que él, quería que el mundo supiera lo ...
... que compartían. El padre de Leandro, sin embargo, fue el primero en reaccionar. Se levantó de la silla, su rostro serio como una pared, y su mirada llena de dureza. Gerónimo sintió el peso de ese momento, la mirada implacable de un hombre que probablemente no entendía lo que estaba sucediendo, o peor, no lo aceptaba. Su cuerpo se tensó, el aire en la habitación se volvió pesado, y la verdad que hasta ese instante había permanecido en su interior ahora parecía estar a punto de desmoronarse. Sin embargo, Gerónimo, que por primera vez en mucho tiempo se sentía completamente seguro de lo que sentía, no retrocedió. Aunque el miedo lo invadía, en lo más profundo de su ser sabía que no podía dar un paso atrás. No solo por él, sino también por Sabrina, por Leandro, por todo lo que significaba ese momento. Si su amor iba a ser verdadero, tenía que enfrentarlo, sin importar cuán difícil fuera. Leandro, sintiendo el mismo peso de la situación, se puso instintivamente delante de Gerónimo. Sus ojos se encontraron, y en ese breve instante, ambos comprendieron que no estaban solos. No importaba lo que viniera después; lo enfrentaría junto a él. Pero el padre de Leandro, con una mirada cargada de desaprobación, parecía dispuesto a confrontarlos. Leandro apretó los dientes, su respiración se hizo más pesada, y estuvo a punto de hablar, de defender lo que sentía, pero no lo hizo. No ahora. En su lugar, miró a Gerónimo, buscando en él la misma fuerza que sentía. No podían pelear con ...