1. Barr


    Fecha: 17/01/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos

    ... él no le importaba. Solo quería estar solo, beber tranquilamente y que nadie lo molestara. Había aprendido a vivir solo, a aceptar su destino. Creía que ese sería su futuro… su destino. Lo que no sabía es que el destino siempre juega con los pensamientos de cada uno. Cuando aceptamos que nuestra vida actual es todo lo que tendremos, el destino se encapricha y cambia. Y lo que no imaginaba era que, en ese momento, su vida iba a dar un giro inesperado.
    
    Una noche como tantas otras, el extraño fue el último en irse. Esto no le importaba al dueño del bar, que ya comenzaba a limpiar las mesas y levantar las sillas. El extraño, como siempre, se levantó sin decir una palabra y se dirigió a la salida. Antes de irse, dejó una generosa propina, como solía hacerlo.
    
    Ambos se quedaron allí, unos minutos en silencio, sin saber que sus destinos estaban a punto de cruzarse de una manera que ninguno de los dos podría haber imaginado.
    
    Esta especie de relación la mantuvieron por varios meses. Se conocían de vista, pero no de nombres. Las meseras sabían exactamente qué iba a pedir el extraño y estaban seguras de que esa noche recibirían una excelente propina. Por eso, siempre discutían entre ellas por la oportunidad de atenderlo.
    
    Él se sentía cómodo en ese lugar. Nadie lo molestaba, y el dueño del bar parecía ser una persona amable, ya que le permitía quedarse hasta tarde, consumiendo únicamente cerveza. No sabía con certeza quién era el dueño, aunque tenía una leve sospecha: debía ...
    ... de ser aquel hombre que pasaba la mayor parte del tiempo detrás de la barra, el mismo que se quedaba limpiando cuando todos se habían ido, el mismo que, sin decir mucho, le hacía compañía unos minutos antes de su partida.
    
    El dueño del bar, además de ser el fundador del negocio, era también un hombre que comprendía lo que significaba el sacrificio. Sabía que si quería que su emprendimiento creciera, debía involucrarse personalmente en todos los detalles. Abrir un comercio no se trataba solo de contratar empleados y hacerlos trabajar; él estaba convencido de que debía esforzarse más que nadie. No le molestaba ensuciarse las manos, lavar los pisos o limpiar las mesas si era necesario. No había nacido para quedarse detrás de una computadora gestionando pedidos y ventas. Aunque esas tareas eran esenciales, prefería el trabajo físico, el contacto directo con el lugar.
    
    Mientras estaba en el bar, siempre llevaba consigo un monitor de baby call, y en la caja registradora había una pequeña pantalla conectada a una cámara que apuntaba directamente a la cama de su hija. Por suerte, la niña era tranquila. Durante las horas en que el bar permanecía abierto, ella dormía profundamente o jugaba con algún peluche. Esa pequeña rutina nocturna le daba la tranquilidad suficiente para mantenerse enfocado en su negocio.
    
    Por otro lado, el extraño valoraba ese sitio porque le permitía perderse en sus pensamientos sin interrupciones. Allí podía reflexionar sobre su vida y sobre las preguntas ...
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