1. La vida (18)


    Fecha: 19/01/2026, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30

    ... seguía despreocupada por la cena que comenzaba a tirar fuera de su plato el benjamín de la familia.
    
    “¡¿Y eso que tiene que ver?! ¡No había otra solución! ¡¿qué te parece que podíamos hacer en lugar de mandarlo ahí?!”. Nuestro padre sentía cada vez más cuestionada su autoridad.
    
    “Tal vez no había otra solución, de acuerdo” aceptó mi hermano. “Pero el que tuvo que ir ahí fue Beto, no ninguno de nosotros. Y, si hizo amigos, tal vez fue porque los necesitaba. Y encontró un grupo de “muchachos”(imitó el tono de nuestro padre)que le dio un lugar y lo ayudó a acomodarse allí durante el tiempo que ha estado. ¿Sabés, papá, si hubiera aguantado sin ellos y su amistad?Si no son buena compañía como amigos, ¿porque lo pusieron ahí, entonces?”
    
    Papá sintió que su hijo mayor estaba parado sobre el limite de cuestionamiento a su autoridad que era capaz de tolerar. Mamá miraba alternativamente a sus dos hijos mayores con una semi sonrisa.
    
    “¡Pero, ¿qué es esto?! ¡¡¿ahora te ponés de acuerdo con tu hermano para contradecirme?!!” estalló nuestro padre, decidido a terminar con la rebelión en ese mismo instante.
    
    Mi hermano mayor, conociéndolo (pensé en ese momento) agachó la cabeza sobre su plato y se llamó a silencio.
    
    Nuestro padre, viendo su victoria al alcance de la mano, tomó los cubiertos y se preparó a reanudar su cena.
    
    Nuestra madre me miró con cara de pena, me pareció que arrepentida de no haber intervenido a favor mío desde el primer momento. Pero ya era tarde, ...
    ... pensé.
    
    Nuestro hermanito continuaba jugando con su cena.
    
    ¿Y yo? Yo traté de contener el llanto, pues los hombres no lloran.
    
    Entonces, sin levantar su mirada del plato, mi hermano mayor dijo con tono triste “¡Como has cambiado, papá! Cuando era chico, me repetías todos los días que tenía que querer, proteger y defender a mi hermanito menor… ¡Y ahora te enojás porque hago justamente eso…!”
    
    Nuestro padre casi se atragantó con su cena.
    
    Nuestra madre se tapó la boca con una servilleta, para disimular su sonrisa frente a papá.
    
    Nuestro hermanito terminó de desparramar su cena.
    
    ¿Y yo? Yo obtuve mi permiso.
    
    Aquella noche no me podía dormir, los nervios del día cobraban su cuota, cuando me pareció sentir que mi hermano tampoco dormía
    
    “Gracias” murmuré en la oscuridad de nuestra habitación.
    
    “¿Gracias por qué, Betito?” preguntó desde su cama.
    
    “Por defenderme hoy” volví a murmurar.
    
    “Ah, eso. No es nada, Betito. Para eso servimos los hermanos mayores…” hizo una pausa y continuó “¿lo querés mucho, no…?”
    
    Me pareció que quería hablar. O yo necesitaba hacerlo. Así que silenciosamente me levanté y fui a sentarme en su cama. Señale las mantas y dije “¿Puedo…?”. Levantándolas un poco, respondió “Claro Betito. Eso ni se pregunta”. Me metí allí, en ese espacio entre la pared y su cuerpo en que me había refugiado en noches de tormentas o miedos infantiles. Siempre allí, donde la pared me cubría del mundo exterior, y mi hermano mayor de los monstruos que vivían bajo ...