-
La vida (18)
Fecha: 19/01/2026, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30
... nuestras camas. Arrimándome a él, volví a su pregunta “¿A quién quiero mucho…?” Me abrazo pasando su brazo por debajo de mi cabeza y dijo “A tu amigo del centro…”. “¿A Joaquín? Es muy bueno, es mi amigo” acepté. “Pero lo querés mucho”, insistió. “Bueno, si bastante…” no veía adonde quería llegar, “¿…por qué decís eso?” “Venís caminando con él desde el comedor muchas veces”. Me sorprendió al decir esto. “Sí, ¿cómo sabés que vengo con él?” traté de averiguar. “Porque cuando salimos de la escuela algunas veces paro en la casa de un compañeroque queda en el mismo camino de ustedes. Y siempre te he visto caminando con él”, aclaró. El camino de la charla me estaba confundiendo. “¿Y? ¿Vos no caminás con tus amigos también? ¿Qué tiene de raro? ¿Porque camino con él lo quiero mucho?”. “Betito, varias veces he caminado detrás de ustedes y ni me vieron. Me di cuenta que, cuando te pone la mano en el hombro, vos te apoyás contra él y seguís caminando así. Si yo hiciera eso, me apartarías de un codazo” me dijo riéndose. Escuchar eso me hirió en mis afectos de hermanito menor, por lo que me medio senté en su cama y con mis puñitos infantiles comencé a golpearlo en el pecho “¡No digas eso…!” le reclamé “¡… vos sabés que yo te quieromucho y ...
... nuncapero nunca te haría eso! ¡Yo no soy así!” Me tomó de las muñecas, deteniendo mis golpes mientras se reía. Luego aflojó sus manos; yo no traté de retirar las mías. Repentinamente, me dijo “Betito, el centro asistencial no tiene patio cubierto”. Tarde unos segundos en captar todo lo que implicaban esas pocas palabras. Una inmensa piedra comenzó a crecer en mi estomago, aplastándome desde dentro mismo de mí. Entonces continuó… “Sabés, Betito; yo no se realmente lo que querés hacer de tu vida…” “Menos todavía puedo saber lo que tu vida te va a permitir que hagas con ella…” “Pero hay algo que quiero quejamásolvides…” “Seas lo que seas y hagas lo que hagas, siempre vas a ser mi hermanito menor…” “Y siempre te voy a querer muchisimo”. La piedra subió por mi pecho, ahogándome. Llego a la altura de mi garganta y se anudó allí. Me arrojé sobre él, abrazándolo con todas mis fuerzas, y oculté mi cara en su cuello llorando desconsoladamente. Besando mis cabellos mientras los desordenaba con sus dedos, me dijo “Llorá tranquilo, Betito,desahogate. Los hombres también lloran…”. Me dormí allí, sollozando abrazado a él, mientras me arrullaba y palmeaba suavemente. Siempre le he agradecido que no preguntara porque lloraba… (Continuará)