1. En el trabajo


    Fecha: 20/01/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... excitado.
    
    -¡yo también! –dijo Lucia, y nos corrimos juntos.
    
    Caí rendido encima de Lucia. Cuando me levanté, me di cuenta que Lucia estaba profundamente dormida. Sofía estaba echada boca arriba, con las piernas abiertas, su mano sobaba su vagina. Me levanté, fui donde ella y la besé. Ella correspondió mi beso. Nos besamos un largo rato. Sus besos eran muy húmedos, besaba muy bien, mis manos fueron a sus tetas, las acaricié, suavemente. Ella me frotaba la espalda. Comencé a frotar mi pene entre sus labios, sentía la humedad de su vagina.
    
    -Que rico se siente tu concha –le dije al oído.
    
    -Métemela por favor, quiero que me cojas otra vez –dijo ella agitadamente.
    
    -¿Dónde están los condones? –pregunté.
    
    -Esas son ideas de Lucia –respondió sorpresivamente– a mí me gusta sin condón.
    
    Sin pensarlo, se la comencé a meter suavemente, sentía el calor de su interior. Con lo mojada que estaba su vagina, mi pene entró fácilmente. La miré a los ojos y, como dos enamorados, nos besamos suavemente. Comencé a acelerar mis movimientos, mientras nuestras lenguas incursionaban dentro de nuestras bocas. Ella levantó sus piernas y las puso, elásticamente, casi pegadas a sus hombros. Mis manos fueron directo a sus nalgas, grandes y deliciosas. Comencé a embestirla fuertemente. Gemía delicioso.
    
    -¡dame más duro! ¡quiero toda tu pija dentro! ¡me encantas Gonchi! –casi gritaba.
    
    -¡a mí también me encantas Sofi! ¡quiero cogerte todos los días! ¡todo el día! –respondí bastante ...
    ... excitado.
    
    Me arrodillé en la cama, levanté sus piernas encima de mis muslos y con el culo levantado la comencé a bombear fuertemente. Ella seguía gimiendo fuertemente. Su vagina estaba sonadísima, se escuchaba el chapoteo de mi pene al entrar. Con gran fuerza, ella se levantó y se abrazó de mi cuello, ahora ella hacia los movimientos de atrás adelante. Mis manos fueron directamente a sus nalgas para ayudarla en sus movimientos, mis dedos se acercaban a la entrada de su ano y lo sobaban.
    
    -Súbete encima mío, quiero ver ese culo rebotar encima mío –le dije, cargándola y echándome boca arriba en la cama. Se acomodó encima mío, dándome la espalda y tomó mi pene con la mano, direccionándolo a su vagina.
    
    -¿te gusta mi culo? –preguntó, mientras frotaba la cabeza en la entrada de su vagina– te gusta ver mi culo mientras salto encima de tu pija ¿no?
    
    -Si, preciosa, me encantan esas enormes nalgas.
    
    De un sentón entró todo mi pene en su vagina. Comenzó a moverse y yo apreté sus nalgas y la ayudaba a subir y bajar. Me ensalivé un dedo, hasta dejarlo bien mojado y, sin pedir permiso, abriendo sus nalgas, lo metí hasta el fondo. Dio un pequeño salto, pero no se quejó. Siguió moviéndose rápidamente, mientras mi dedo entraba y salía de su ano. Metí el segundo dedo, esta vez ni se dio cuenta y siguió moviéndose. Estuve estimulando su ano unos minutos, mientras ella seguía moviéndose de arriba abajo, en círculos. Era una experta cabalgando. Hasta que de pronto, se levantó, sacándose mi ...
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