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Rodri me descubrió otro mundo de placer, 2
Fecha: 20/01/2026, Categorías: Gays Autor: GatitoBiCurioso, Fuente: TodoRelatos
NOTA: Este relato es la continuación del titulado “Rodri me descubrió otro mundo de placer”, que cuenta mi primera experiencia de sexo gay. Podéis leer cómo empieza aquí: https://www.todorelatos.com/relato/238128/ Me desperté un poco más de una hora después. Rodri seguía dormido, escuchaba sus ronquidos suaves detrás de mi nuca porque aún estábamos haciendo cucharita. Nunca había imaginado ser yo la “cucharita pequeña” (en realidad Rodri era un poco más bajo, pero se entiende, ¿no?). Con otro hombre. Y lo que es peor, disfrutarlo. Una vez pasado el calentón, noté que mi culo me escocía un poco. Bastante, en realidad. Y lo mismo empezaba a escocer mi conciencia. ¿Qué acababa de hacer? Me había morreado con un hombre. Le había comido la polla (mal, es verdad, pero lo hice). Y luego yo mismo me había empalado en ella, y me había dejado follar. Y lo había disfrutado. ¿En qué me convertía eso? Todo eso pasó por mi cabeza al despertar. Ahora sé que son tonterías, no me convierte en nada, salvo en un adulto que disfruta de la sexualidad más allá de lo establecido en las normas. Pero entonces me preocupaba. Me libré con cuidado del abrazo de Rodri, sin despertarle, y fui al baño. No sé por qué, en vez de mear de pie, me senté. Probablemente aún tenía miedo de que mi ano recién abusado dejase escapar algo inadvertidamente, aunque la cama no la había manchado. Eché una meada, no se me escapó nada por atrás. Notaba aún esa sensación extraña en el culo. Pujé ...
... un poco, y salió algo, acompañado de gas. Al terminar, miré: nada raro, sólo algo de mucosidad, probablemente restos del lubricante, manchado con restos de heces. Sin sangre ni nada. ¿Estaba bien mi ano después del “uso indebido” que le había dado? Recordé que en algún cajón del mueble del baño había visto un espejito de maquillaje que había dejado olvidado mi última novia. Lo busque hasta encontrarlo. Era una cajita pequeña, con cuatro tonos de sombra de ojos azul y un espejito por dentro de la tapa. Abrí las piernas y traté de ver mi ojete en el pequeño espejo. Allí estaba. Luego me di cuenta de que no sé qué esperaba ver, el ano tampoco es algo que te mires a diario. Allí estaba, con sus arrugas. ¿Quizá algo enrojecido? Lo toqué. Había algo de escozor, pero no dolor. No vi heridas. No había unas hemorroides reventando. De hecho, se había vuelto a cerrar bien, el esfínter estaba otra vez durito… Me di cuenta de estaba ridículo con una caja de sombras de ojos apuntando a mi culo. Guardé el espejo (tendría que tirarlo, o si lo encontraba mi próxima novia sería la excusa para una escenita). Me limpié muy bien y volví a la habitación. Rodri seguía dormido, pero se había colocado boca arriba. Estaba destapado, y su polla lucía flácida cayendo sobre su ingle derecha. Estuve unos minutos mirando y pensando. En realidad, me gustan las mujeres. Pero lo cierto es que lo he pasado muy bien, el sexo fue genial y la corrida, bestial. ¿Lo iba a dejar ahí? No, claro que no. ...