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Mi hijo y mi vecina Sandra
Fecha: 21/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: klarisa, Fuente: CuentoRelatos
Hola, me llamo Clara, tengo 54 años, cumplidos hace unos días, estoy casada, tengo tres hijos, dos chicos y una chica y trabajo como limpiadora en un centro público. Físicamente soy rellenita, aunque dicen que tengo unas buenas tetas y un buen culo. Los que hayan leído mi anterior relato sabrán como me lo hice con mi hijo, y como le había prometido que le iba a ayudar a hacérselo con las madres de sus amigos, unos días después mi hijo y yo llegábamos de hacer unas compras y llamamos al ascensor en esos momentos llegó mi vecina Sandra, es una mujer más o menos de mi edad, somos vecinas desde hace muchos años, y nuestros hijos siempre han jugado juntos. Quizá fuera por los calores del mes de agosto, pero Sandra, que, por otro lado, vestida de una manera muy elegante, llevaba una falda que apenas le tapaba medio muslo y un escote muy generoso que dejaba ver una amplia porción de sus tetas, la verdad es que mi vecina tiene unas tetas grandísimas, yo sospecho que se ha operado, y una figura que me da envidia, supongo que debe de ir al gimnasio, y tiene unos labios que parecen estar hechos para chupar pollas. El ascensor llegó y subimos los tres, me di cuenta de que mi hijo no quitaba los ojos de encima a los pechos y los labios de mi vecina, mientras manteníamos una conversación muy normalita, cuando llegamos a nuestro piso, nuestros apartamentos están uno enfrente de otro, nos despedimos y vi como mi hijo se giraba para contemplar el culo de Sandra que entraba en su ...
... casa, en la mía estaban mi marido y mi hija, así que no pudimos hacer nada. Pero busqué la manera de hablar con él a solas, fue a la hora de la siesta cuando me levanté con la excusa de ir al servicio fui al cuarto de mi hijo mayor y le pregunté directamente, con voz muy baja: –¿Te gusta Sandra? Mi hijo se quedó sorprendido por la pregunta, en un principio lo intentó negar, pero finalmente lo reconoció y yo le dije: –Te prometí que te iba a ayudar a hacerlo con todas las mujeres maduras que te apeteciera y voy a cumplir mi promesa. Y mientras decía esto le acaricie la polla con mi mano. Al día siguiente, conversando por el móvil, le dije a mi hijo que mantenía mi promesa, pero con una condición, yo debía ver lo que hacían escondida, mi hijo aceptó la idea, quedaba preparar el terreno y buscar la ocasión. Lo primero fue al día siguiente, fui a ver a mi vecina en un momento en que sabía que ella estaba sola, y hablando de los chicos, ella tiene uno que debe de rondar los treinta, bien guapo y con mucho éxito con las chicas, le comente una supuesta anécdota, inventada que según mi mentira me había ocurrido en mi casa, según me inventé jajaja, mi hijo Iván un día a la que salía de la duchas se le había caído la toalla que llevaba puesta y su polla había quedado al aire, y según le conté, esto no es mentira del todo jajaja, la polla de mi hijo era de casi veinte centímetros. Noté como lo que le había contado la perturbaba un poco, aunque trató de disimular y me ...