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Mi Loredana.
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... … ¡Tómala! … La empujé con más fuerza. Sentí sus quejidos y fuertes gemidos, pensé que la estaba lastimando, pero ella se dio cuenta que me calmaba y me gritó con fuerza. —¡Más, papi! … ¡Más fuerte! … ¡Dámelo todo, papá! … ¡Dame más! … ¡Ooohhh, papi! … Me rogaba por más y yo se lo di. La embestí salvajemente, la hacía casi levantar sobre el colchón, su cuerpo parecía volar en el aire mientras ella tentaba de aferrarse con las uñas a las sábanas. Cada vez que le daba una violenta embestida ella gruñía y chillaba pidiéndome que le diera más duro. Su coño estaba cremoso, dejando salir en forma de espuma la mezcla de nuestros fluidos, mi ingle y mis bolas estaban empapados en ello. Las contracciones de ella y sus gruñidos me decían que estaba cerca de otro orgasmo. No pensé que pudiera volver a correrme una vez más, pero escuchar sus cachondos sonidos me tenían al borde de mi propio clímax. —¡Dámelo, papi! … ¡No te detengas! … ¡Sigue por favor! … ¡Así, papi! … ¡Ssiii así! … ¡Ssiii! … ¡Ssiii! … ¡Ssiii, papi! … ¡Si!, ¡Si!, ¡Si!, ¡Sssiiiii! … —¡Tiene! … ¡Tómalo! …¡Toma todo mi semen! … ¡Solo para ti, cariño! … ¡Carajo! … ¡Solo para ti! … Eyacular en el coño de mi niña al mismo tiempo que ella alcanzaba su orgasmo fue una cosa increíble, para mí como para ella. Mi clímax duró un instante, pero ...
... ella convulsionó por una decena de segundos, quizás más. Pero continué bombeando su enfebrecido coño tembloroso que me hacía tiritar con pequeñas y cada vez más débiles contracciones. Me encantaba follarla y darle lo que siempre había querido. Le bajé la pierna y me recosté a su lado, rápidamente ella se montó sobre mí y se aseguró de meter mi polla en su joven coño. —¡Oh, papi! … No tienes idea de cuanto soñé este momento … Tu polla dentro de mí … Me dijo besándome entre jadeos. —Nunca pensé que sería tan rico estar contigo, papi … Dijo besándome el cuello y lamiendo mi lóbulo, agregando seductoramente. —Y ahora estás dentro de mí, papi … Es mejor de lo que nunca imaginé … Me quedé dormido dentro de ella y ella cedió al cansancio adormeciéndose sobre mi pecho. Se había finalmente completada nuestra unión. Una unión carnal entre padre e hija. Una unión incestuosa. Una unión de pareja. Era nuestro destino. Teníamos mucha vida por delante y estaba en nosotros nuestra propia felicidad. Fin. ***** ***** ***** ***** ***** ***** ***** ***** El regalo más preciado de quien escribe es saber que alguien está leyendo sus historias. Un correo electrónico, a favor o en contra, ¡Tiene la magia de alegrar el día de quien construye con palabras, una sensación y un placer! [email protected]