1. Mi Loredana.


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Incesto Masturbación Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... cuando esta chica sea tu propia hija? Cuando llega ese momento en que la escuchas que su excitación aumenta y su orgasmo se aproxima. No se ustedes, pero para mí esto significó un cambio radical en mi vida.
    
    De repente me di cuenta de algo. No solo estaba escuchando a mí hija masturbarse, sino también había tirado fuera mi pene y me estaba jalando la polla casi sin darme cuenta. Me abrí más mi cremallera para no rasguñar y provocarme una herida en mi pija dura como palo.
    
    Fue entonces cuando decidí alejarme de su puerta. Empero, no me fui a mi dormitorio a cambiarme la ropa de trabajo, sino que bajé silenciosamente a la cocina, saqué una cerveza helada del refri, bebí y me senté a esperar.
    
    Mientras bebía mi cerveza, volví a pensar en los sonidos que estaba haciendo mi hija. ¡Dios santo! Esto me excito muchísimo. Simplemente no pude evitarlo, mi mano hizo descender la cremallera de mis pantalones, tiré fuera mi polla que estaba dura y un poco adolorida y comencé a magrearla pensando a Loredana. No tarde nada en llegar a la cúspide de la excitación y solo en un minuto exploté rociando mi semen en el piso de la cocina.
    
    Cuando terminé, me levanté y lavé mis manos en el fregadero, luego cogí el trapero y no deje trazas de mi esperma sobre las baldosas. Con una toalla desechable limpié mi polla y subí la cremallera de mis pantalones. Me quedé un rato apoyado a la encimera de la isla mientras recuperaba la normalidad de mi respiración, sorbiendo lentamente mi cerveza y ...
    ... esperándola.
    
    Al cabo de una decena de minutos, escuché que se abría la puerta de su dormitorio y la escuché bajando las escaleras. Entró a la cocina vestida con unos leggings y una remera, obviamente sin sostén.
    
    —¡Oh! … ¡Uhm! … Hola, papi …—Dijo mirándome realmente sorprendida.
    
    —Hola, cariño …—Respondí sorbiendo mi cerveza.
    
    —¿Qué haces en casa? … ¿No deberías estar de viaje? …
    
    —Tuve que dejar el camión en el taller … Una falla inesperada … Pero debería estar listo para mañana …
    
    —¡Oh! … Mejor que te haya sucedido ahora que aún estás aquí y no durante tu viaje …
    
    —Sí, es verdad …
    
    Me quedó mirando en forma inquisidora y me preguntó.
    
    —¿Y cuanto tiempo llevas aquí? …
    
    —Acabo de llegar y estoy bebiendo una cerveza fresca para capear el calor …
    
    —Bueno, sí … Realmente hace mucho calor …
    
    Y ese fue todo su comentario.
    
    ***
    
    Tal vez esa podía haber sido la ocasión de hablar con ella sobre algunas cosas de la vida, sobre las hormonas, los impulsos sexuales, la masturbación y, y todas esas cosas que los padres deberían enseñar a sus hijos o hijas, pero no lo hice. Porque recordé vívidamente lo avergonzado que me sentí cuando mi padre a trece años me llamó bajo el parral y comenzó una extraña y confusa conversación sobre flores, pajaritos y abejitas. En realidad, pienso que su intención era bien intencionada, solo que no tenía aptitudes comunicacionales como para transmitirme toda esa información que, a decir verdad, yo ya había encontrado forma de ...
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