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Entre Pecado y Placer: Un Retorcido Secreto Familiar
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Infidelidad Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... Estuvo mal, y nunca debió haber sucedido. Pero eso no justifica que tú y yo hagamos lo mismo. Eso solo empeoraría las cosas, y podría destruir nuestra familia por completo». Sin embargo, a medida que hablaba, su voz se volvía menos segura, y sus ojos comenzaron a evitar los míos. Se veía acorralada, como si estuviera luchando contra sus propios pensamientos y sentimientos. «Yo… yo no sé qué decir. Esto es muy complicado, y no sé cómo manejarlo. Pero sé que no está bien. No podemos hacer esto. No debemos hacerlo. Por favor, trata de entenderlo».A pesar de sus palabras, podía ver en sus ojos que estaba considerando la idea, aunque fuera solo por un momento. La mezcla de emociones en su rostro era evidente, y podía ver que estaba luchando contra sus propios deseos y su sentido del deber como madre. Mi madre, aún dudando e insistiendo en que esto estaba mal, me tomó de la mano y me llevó a mi habitación. Una vez dentro, volvió a decirme que esto no estaba bien, pero yo le pregunté qué diferencia había entre lo que le pedía y lo que mi tío le hacía. Le dije que las dos cosas eran malas y que no podía usar la moral para justificar una y condenar la otra. Ella, sin más palabras, cerró la puerta y comenzó a quitarse su calzón. Se puso en cuatro sobre la cama y simplemente me dijo: «Hazlo», dejando ver todo su sexo. Yo, sorprendido pero excitado, me acerqué lentamente, sin poder creer lo que estaba a punto de suceder. Me quité mi propia ropa, revelando mi erección, y me ...
... puse detrás de mi madre. Con manos temblorosas, guíe mi pene hacia la entrada de su vagina, y con un empujón, la penetré. Mi madre dejó escapar un gemido, mientras yo comenzaba a moverme dentro de ella. «Sí, así, mamá», dije con mi voz llena de deseo y algo de culpa.Yo, embriagado por la sensación de estar dentro de mi madre, comencé a embestir con más fuerza, mis caderas chocando contra las nalgas de mi madre. Mis manos agarraban las caderas de ella, mis uñas clavándose en su piel. Ella, sin embargo, evitaba gemir, recordando que este era un momento tenso y vergonzoso para ella. Después de un rato en la posición de perrito, decidí cambiar. «Vamos, mamá, ponte de espaldas. Quiero verte la cara mientras te follo». Mi madre, aún en shock, obedeció sin decir una palabra, acostándose de espaldas en la cama. Me subí encima de ella, siendo cuidadoso con su estómago, agarré mi pene y lo dirigí hacia su entrada. La penetré de nuevo, y comencé a moverme, esta vez con más fuerza. «Sí, así, mira cómo te follo, mamá. Te gusta ser una zorra para tu propio hijo, ¿no?». Mi madre evitaba mi mirada, su rostro enrojecido por la vergüenza y el deseo. Luego, decidí ponerla en una posición más sumisa. «Ahora, arrodíllate en la cama y abre bien la boca». Mi madre, temblando, se arrodilló en la cama, y abrió la boca. Me puse de pie frente a ella y guíe mi pene hacia su boca. «Así, chúpamela bien, mamá. Demuéstrame cuánto te gusta saborear a tu hijo». Comencé a moverme, embistiendo su boca, ...