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Entre Pecado y Placer: Un Retorcido Secreto Familiar
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Infidelidad Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
Todo ocurrió cuando un vecino ebrio apodado «Don Fierros», que se dedicaba a recolectar fierro y latas, golpeó a mi padre con una llave de carro. El impacto dejó a mi padre hospitalizado, luchando por recuperarse. En medio de esa crisis, mi tío Ricardo llegó a vivir con nosotros para ayudarnos con el negocio familiar de venta de muebles, ya que mi madre, Alondra, estaba embarazada de cinco meses y no podía manejarlo sola.Al principio, todo parecía normal, a excepción de la difícil condición física de mi padre. Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar sutilmente. Una noche, después de bañarme, bajé a la sala donde mi madre estaba tejiendo ropa para el bebé que venía en camino. Mi tío Ricardo estaba con ella, tomando cervezas, y los escuché hablar en susurros.Al acercarme, pude distinguir las palabras de mi tío: «Cuñada, estás muy buena, y el embarazo te hace muy bien». Mi mamá, sorprendida, respondió: «Gracias, Ricardo, pero me incomoda que me digas esas cosas».Pero mi tío no se detuvo ahí. «Es la verdad. Si fueras mi mujer, créeme que te trataría como una diosa». Mi madre, incómoda, trató de zanjar la conversación: «Ricardo, ya estás tomado, mejor me voy a subir». Pero mi tío la detuvo, diciendo: «Espera, perdona si me pasé, ven, vamos a platicar un rato». Mi madre dudó: «No, Ricardo, ya es noche, si quieres, mañana platicamos». A lo que mi tío respondió: «Okay, está bien, si no me quieres aquí, mañana me voy». Mi madre lo miró fijamente y dijo: «Ricardo, mañana ...
... van a traer material y necesitamos terminar los muebles que nos encargaron. No seas un desgraciado y te quieras aprovechar». Mi tío, tomando otro trago de su cerveza, dijo: «Pues el único que está perdiendo su tiempo aquí sin ganar nada soy yo, ¿crees que es justo?». Mi madre replicó: «Sabes que con las terapias de tu hermano apenas salimos con los gastos. No seas egoísta, Ricardo. Ya, ven, siéntate, solo quiero un poco de tu compañía». «Okay, pero solo para platicar», dijo mi mamá y se sentó a su lado. «Dime, ¿de qué quieres hablar? Pero por favor, deja de insinuarte». Mi tío la miró y, dando otro trago a su cerveza, dijo: «Nada de eso, solo pasemos un rato agradable», mientras pasaba su mano por detrás del cuello de mi madre. «No hagas eso, Ricardo. ¿Qué no te estoy haciendo nada malo? Sabes que ya… vete, contigo no se puede hablar». «Bueno, ya, Ricardo, no hay problema. Dime, Alondra, ¿eres feliz con mi hermano?» «Claro que sí, Ricardo». «No lo parece. Como yo lo veo, solo te hace pasar malos momentos. Si no fuera por él y su dizque amigo, no estaría así, y al final, tú eres la que lo pasa mal». Mi mamá no dijo nada, solo agachó la cabeza. Mi tío, al notar su silencio, dijo: «Ya ves, tu silencio dice que tengo razón». «Basta, Ricardo», dijo mi mamá, tratando de mantener la compostura. «Bueno, cambiemos de tema», propuso mi tío.Quitando la mano de detrás del cuello de mi madre, la bajó y la puso sobre su rodilla. Mi madre llevaba puesto un vestido blanco largo, ...