1. Entre Pecado y Placer: Un Retorcido Secreto Familiar


    Fecha: 22/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Infidelidad Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... que se ajustaba a sus curvas, resaltando sus pechos y sus caderas. El escote del vestido dejaba ver parte de sus senos, y la tela se pegaba a su cuerpo, marcando la forma de sus nalgas. Sus piernas, torneadas y suaves, parecían invitar a ser tocadas. Me quedé como piedra al verla empinarse y meter la ropa. «Diablos, qué rica vista tengo», pensé. En eso, ella me vio y me dijo: «¿Qué pasa, hijo? ¿Necesitas que te lave algo?». «A no», le dije, «solo quería hacerte una consulta. Sabes, tengo una duda respecto a un tema». Le dije, armándome de valor y muy nervioso.
    
    «Dime, soy toda oídos», me dijo ella. «Oye, conoces qué es el incesto? Vi en un libro algo sobre eso, pero no entendí bien qué era». Ella me miró sorprendida. «No deberías ver cosas de ese tipo», me dijo. «Bueno, no sé, solo lo vi así que no sé si es bueno o malo», le respondí.
    
    «Bueno, es malo porque trata sobre personas que tienen sexo entre familiares, me entiendes. Por ende, es malo. O es que vi que hay personas que lo practican, hasta hablan de él en sitios de Egipto» le dije. «Ah, vaya, ya entendí», dijo ella. «Sí, mira, en Egipto lo practicaban, pero era más por temas de mantener pura la sangre de los faraones, pero está mal. Muchos nacían con problemas por eso. Es malo».
    
    «Entonces, el incesto es bueno si no hay hijos», pregunté. «No, no me refería a eso. Sí, no, bueno, tú me entiendes. Está mal». «O, ya veo, bueno, es que…», dije, y ella se me quedó mirando. «Es que, ¿qué?», preguntó. «Nada, olvídalo», ...
    ... le dije, y me retiré como un cobarde sin poder decirle la verdad.
    
    Esa misma noche, volví a masturbarme escuchándolos follar, mientras pensaba cómo podía ser yo el que estuviera entre sus piernas. Me dije varias veces a mí mismo: «¿Cómo le puedo hacer?». En eso, pensé: «Ser infiel también está mal, y ella lo hace. Entonces, proponerle practicar incesto no debería ser malo», pensé. Al día siguiente, mi tío había llevado a mi padre a sus terapias.
    
    Estaba solo en casa con mi mamá. Ella estaba cortando verdura en la cocina, y yo sentado fuera en el patio, armándome de valor para pedírselo. Una, dos, tres veces me levanté para ir, pero regresaba a mi lugar. «Rayos», decía. «Vamos, solo dilo y ya», me decía a mí mismo con enojo.Me frustré tanto que lo dije en voz alta: «¡Solo dilo!». Grité sin darme cuenta de que mi mamá estaba enfrente de mí. «¿Qué sucede?», me preguntó. «Nada», le respondí. «Seguro estás muy raro», dijo ella. «Sabes que tenemos confianza. Si te sucede algo, solo dímelo».
    
    «No, no te preocupes», le dije y, tratando de cambiar el tema, le dije: «Vas a salir, ¿ya? Vi que llevabas una bolsa en la mano». «Sí, voy por pan para la comida, pero me preocupa cómo actúas», me dijo. Le dije: «Nada, ahorita que regreses te cuento». Ella suspiró. «Vale, no tardo. Dejé la estufa prendida. Si puedes, échale un ojo». Y se fue por el pan.Me quedé como un tonto pensando: «Y ahora, va a pensar de mí».
    
    Cuando mi mamá regresó, me dijo: «Ven, hablemos. Dime, ¿qué pasa?». Nos ...
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