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De madre a sumisa
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Jon Dom 50, Fuente: TodoRelatos
... metido la cabecita. Descansa que tienes mucha más polla que tragar por ahí. María asintió varias veces en silencio. Su respiración era entrecortada por el dolor y el deseo y el miedo. —Un poco más, por favor. —volvió a suplicar María. Y Moisés fue empujando con mucho dolor y con dificultad. Ese culo parecía pegado y imposible de penetrar. María empezó a llorar de dolor y lanzaba un grito continuo. Le dolía enormemente. —Tranquila, es normal que la primera vez te duela tanto. Aguanta para ganarte a tu nuevo hombre. María asintió nuevamente. Lloraba y emitía gemidos cada vez menos imperceptibles. Se fue acostumbrando al intruso. —Ya casi está mi pequeña zorrita. Lo estás haciendo muy bien. Como decía Josh, una caricia y una hostia, así se hacen las sumisas. —Mary te estás comportando como una auténtica puta sumisa y es exactamente lo que quiero. Estás complaciéndome mucho y eso es bueno, nos vamos a llevar genial estos años que vas a ser mi mujer. —Gracias amor mío —Suspiró María. —Bueno esto ya está. Ya está toda dentro. Ya no eres virgen de detrás. Voy a cabalgarte. Te va a doler mucho. Moisés empezó a cabalgarla sin piedad, pero María gritaba exageradamente, así que cambió de plan. —Joder zorra me lo estás poniendo difícil. Se levantó, le agarró por el pelo y le pegó dos bofetadas fuertes de derecho y del revés con la misma mano. —Voy a darte por el culo por las buenas o por las malas y no quiero que venga la policía a ...
... detenerme. Fue de nuevo a la cómoda y sacó unas bragas de algodón. —Abre la boca puta. María obedeció al instante. Moisés le metió las bragas en la boca de forma que apenas podía emitir palabra y sus gritos quedaban muy apagados. —Venga joder a ver si ahora te dejas dar por el culo de una puta vez. Y volvió a la posición, le metió la polla lentamente mientras María gritaba con gemidos apagados y pataleaba. Llegó al final y empezó a salir y entrar no tan fuerte como antes. Sus huevos golpeaban el gran culo de María, lo que a ambos le ponía a mil. Así estuvo sodomizando a María un largo rato. Mientras no dejaba de borbotearla. —Hija de puta ¿sabes los miles de veces que me he hecho pajas pensando en ti? María negaba con la cabeza mientras le miraba con cara de pánico. —¿Y cuando bailabas con hombres que te tocaban el culo y las tetas disimuladamente y tú les reías las gracias? Ahora María movía afirmativamente la cabeza. Moisés escupió en la cara y en la boca de María. —¿Y ese jueguecito de que tú sí me puedes dar un beso con lengua cuando te dé la puta gana y yo no? María volvía a asentir. —Pues todo eso es lo que estás pagando ahora. Siguió sodomizándola por un largo tiempo. Sucedía que estaba tan excitado que no conseguía correrse. Le quitó las bragas de la boca. —No consigo correrme, zorra. Dime qué vas a hacer. —No lo sé cariño —sollozaba mientras le miraba con deseo y terror. —¿Qué quieres que haga? —Tú eres la zorra ...