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Viole a mi propia hija parte 2
Fecha: 24/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Avilman, Fuente: SexoSinTabues30
... estaban felices entrando y saliendo de mí por los tres lados y se burlaban con frases como: “sabemos que te encanta putita, se nota que lo estás gozando”; «de seguro después nos irás a buscar para que te demos más”; “siempre te me antojaste mamacita, con esas pinches falditas que usas, hasta que se me hizo”; “hoy cogerás hasta hartarte y que te duelan los hoyos puta”; “ah que buen culo tienes, se me antoja cogerte por ahí varias veces”; “por fin tu Papá va a ver lo putota que eres”, etc. Yo lloraba de dolor, coraje e impotencia por lo que me hacían y por lo que me decían los puercos, pues mientras hablaban seguían metiendo y sacando sus vergas de mi pobre cuerpo mancillado. Después de no sé cuánto tiempo, el marrano que me obligaba a mamársela sacó su miembro y se vino, soltando todo su semen en mi cara, mi pelo y mis pechos, haciendo más grande mi humillación. No sé por qué, pero el líder, que hasta ese momento me cogía por el culo, me empujó y el que me cogía por la vagina se tuvo que salir también; quedé tendida en la cama boca abajo y apenas pude ver que el líder le decía algo al que se había venido encima de mí, supongo que lo salpicó o algo así, porque se fue muy enojado limpiándose la cara. Pero a los demás cerdos no les importó su jefe, al que me estaba violando por la vagina se acostó boca arriba en el lugar que antes ocupara su líder y dijo: “¡a ver, échenmela!” y entre él y otro desgraciado me hicieron que abriera las piernas y me montara en su pene, yo ...
... traté de resistirme, pero no pude hacer nada otra vez; de nuevo el tipejo me la clavó hasta el fondo salvajemente, de nuevo haciendo que me doliera muchísimo, pero a él le valía, solo me dijo: “¡anda muévete puta, hazme gozar!” y me obligó a brincar clavada en su miembro. De repente otro de ellos se subió a la cama frente a mí y me hizo abrir la boca y me metió hasta el fondo su pene nuevamente; también sentí que de un empujón otro me clavó todo su miembro en el culo. Me quejé, pero de nuevo el falo que tenía en la boca hizo que solo se escuchara un gemido, algo así como: “¡Mmmmmnnnngggfffff!”. Ellos solo empezaron a moverse adentro y afuera de mí, gozando con mi dolor y humillación. Porque además de gozar de la violación, parecía que gozaban más humillándome, con mi sometimiento y mi dolor; pues además de hacérmelo, el que me lo hacía por el culo me daba unas tremendas nalgadas que creo que me dejaron rojas las nalgas; el que estaba debajo de mí no cesaba de morderme y pellizcarme los pechos y el que me obligaba a mamárselo me tenía bien agarrada del cabello y me lo jalaba hacia atrás con fuerza, de tal manera que hasta el cuello me doblaba, lastimándome. Mientras ellos me hacían esto, escuché la voz del líder, que dijo: “muéstrale a este güey los juguetes que encontraste en la recámara de su princesa”; abrí los ojos tratando de ver a que se refería y deseando que no fuera mi maleta secreta, donde guardo cosas íntimas; el tipo que me obligaba a chupárselo no me dejó ...