-
La noche que cambió mi vida 2
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos
Sin embargo, al llegar a la cama, me encuentro a Siro tumbado boca arriba, las manos detrás de la cabeza, piernas cruzadas cual Jesús en la cruz, ataviado sólo con sus boxer y mirándome de soslayo. - Has tardado. Me inquirió secamente. - Te hacía en tu nueva habitación. Contesté en tono neutro. - Me encanta esta cama. Afirmó. - Pues ya tiene dueño. Además, tú tienes otra que seguro no tiene nada que envidiarle a ésta. Te he visto en el mostrador y tengo la vaga sensación de que seguro que se han querido lucir dándote una de sus mejores habitaciones. Suelen hacerlo, sobre todo con clientes exclusivos e importantes. - Si, la habitación es magnífica y tiene unas vistas privilegiadas. - Enhorabuena ¿Porque estás aquí? - Esta habitación me gusta más. - Mira que sois caprichosos la gente con galones de comandante para arriba ¿Te vas a ir o no? - ¿Quieres que me vaya? - Esa no es la cuestión. Debes irte, todo debe volver a la normalidad. - ¿Y si no quiero? - Entonces, me iré yo. - ¿Por qué parece que estás enfadado conmigo? Esta mañana conversamos, hablamos y reímos como dos buenos amigos y ahora pareces otro. Cuando he visto que has salido a toda prisa del salón de actos me he preocupado ¿He hecho o dicho algo que te haya molestado? - No es eso. - ¿Entonces? - Hacía calor, necesitaba respirar aire fresco, sólo eso. - ¿Te encuentras bien? - Perfectamente. - No lo parece. - Sólo estoy un poco cansado, nada más - ¿No ...
... piensas dormir siesta? - A eso venía, pero…dije señalándolo con la mano. - Por mí no te cortes, anda ven y descansa. Te dije que no tendrías problemas conmigo, me iré después, pero permíteme echarme la siesta aquí. Me quedé petrificado sin saber qué decisión tomar. Hasta que, finalmente, colgué mi ropa cuidadosamente y, tras desnudarme, me fui a la habitación de al lado, a la cama birria. Ni siquiera la destapé, me tumbé encima dispuesto a enviarle el mensaje de que lo que pasó la noche anterior no fue más que algo puntual, y que debía marcharse a su habitación. Al poco rato, noté el peso de Siro en la cama y acoplarse a mi espalda haciendo la cucharilla. Noté su polla encajándose entre mis nalgas. Su olor me embriagó, su cercanía me calentó, pero no podía retroceder en mi decisión. - ¿Qué crees que estás haciendo? - Shhh, no te molestaré, duérmete, cascarrabias. Estaba agotado de tanto pensar y del trajín del puñetero evento, me rindió el sueño. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando me desperté, Siro estaba boca arriba ocupando el centro de la cama y yo, acoplado a su lado, con una pierna sobre la suya, mi cabeza en su hombro, y mi brazo derecho apoyado en su pecho agarrado a él como naufrago a su tabla de salvación. Mi culo sobresalía del borde de la cama, debido a la estrechez. Al despertar no sabía dónde estaba, confuso, tardé un poco en recobrar la consciencia. ¿Cómo era posible que no me hubiera dado cuenta? Notaba su respiración acompasada, los latidos de ...