-
La noche que cambió mi vida 2
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos
... llamaron a la puerta. - Marcos, abre, hemos venido a ver esa magnífica habitación que te han dado. Esa voz era de Alberto, pero también pude distinguir la de Itziar detrás. Me quedé petrificado sin saber cómo reaccionar. Evidentemente abrir y dejarlos pasar no era una opción. Siro, que ya se había quitado los restos de semen de su torso se me acercó sigiloso por detrás y me bajó los slips esgrimiendo una sonrisa maliciosa. Lo miré asustado y enfadado. Fruncí el ceño y toqué un par de veces mi frente con el índice. Se pegó a mí por detrás y me cogió la polla, ahora flácida. Comenzó un lento vaivén de paja hasta que se me endureció, las voces continuaban a pocos centímetros detrás de la puerta. -Venga va, no te hagas de rogar, tienes que estar ahí, te hemos buscado por todos lados. Agarré su antebrazo con una mano, mientras con la otra me tapaba la boca para evitar hacer ruido. El miedo a que nos atraparan en esa situación, la sensación de placer de la paja y la cercanía de Siro detrás no hizo más que incrementar el morbo, por lo que, sumado a las ganas que acumulaba hicieron mella en mí, eché el cuerpo hacia atrás recostándome en su pecho, la mano que sujetaba su antebrazo pasó a rodear su cabeza y lo atraje hacia mí, giré la cabeza para suplicarle al oído. - No lo hagas, por favor, no hagas que me corra. Rogué. Mi cuerpo lo pedía a gritos, pero lo poco que quedaba de racionalidad en mí me decía que era demasiado peligroso si a la corrida le seguían ...
... remordimientos. Culebreaba intentando evitar el placer que su mano me provocaba con cada movimiento. -Te haré otra paja si quieres, pero no me obligues a correrme. Susurré. - ¿Lo harías? Me contestó también en susurros. Asentí con la cabeza. - Me parece poca cosa, eso ya lo has hecho. - ¿qué quieres que haga? - Quiero que me la chupes. - Nooo, por favor, sabes que no puedo. Dije medio sollozando - Me da igual, voy a hacer que te corras, y también quiero que me la chupes. Después, veremos si te follo. - Ahhhhh nooo, follarme nooo, es demasiado grande. - Mmmm, me pone mucho imaginar corriéndome dentro de ti. No sé, quizá lo haga. Aquello fue como el derribo de todas las barreras que había interpuesto para evitar el placer, sin poderlo soportar más, me corrí como nunca, entre espasmos de placer. Las piernas temblaron y dejaron de sostenerme. Siro tuvo que sujetarme para no caer al suelo. Casi perdí la conciencia. Ya no escuchaba voces tras la puerta, pero no era capaz de saber cuándo dejaron de oírse, y si habían escuchado algo. Me moriría de la vergüenza si así hubiera sido. Sin embargo, no conseguía sentir arrepentimiento. - ¿Estás bien? Me dijo Siro sosteniéndome la cara. - ¿Eh? Si, estoy bien. ¿habrán escuchado algo? Dije medio aturdido. - No, No había visto nunca a nadie correrse así, tan silencioso y con tanta intensidad. El aturdimiento dejó paso a un estado de conciencia racional, crítica y sombría. - Vete, por favor, necesito estar ...