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Distopía de género: La metamorfosis de Julian 1 RE
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Transexuales Autor: Vera, Fuente: TodoRelatos
... un súcubo de carne y hueso, y su expresión desdeñosa parecía susurrar una promesa obscena: *Fóllame. Rómpeme. Hazme tuya.* Se estremeció, un escalofrío recorriendo su columna vertebral. Y entonces, la voz. Dentro de su cabeza. Dulce como el cianuro. —*¡Arriba, bella durmiente! ¡El mundo necesita tu luz... y un culito tan perfecto no se va a contonear solo! ¡Es hora de empezar el día con una sonrisa, Juli-pop!* Julian apretó los dientes. El apodo era nuevo. Cada día uno más estúpido. —Cállate —masculló, su propia voz sonando extrañamente aguda en la habitación silenciosa. La respuesta fue instantánea. Un latigazo eléctrico, preciso y cruel, surgió del escáner alojado en su ingle. No era un dolor agudo, sino una punzada profunda y nauseabunda que le hizo doblarse y llevarse una mano a la entrepierna. Jadeó. —*¡Uy, qué tonito!* —canturreó Julianna, su alegría sintética imperturbable—. *Las princesitas no usan esas palabras tan feas. Eso te va a costar un puntito en ‘Encanto Femenino’... y un pequeño recordatorio de quién manda aquí. No seas malhumorada, cariño. A los hombres no les gustan las chicas con el ceño fruncido.* —No soy una chica —siseó Julian entre dientes, el dolor convirtiéndose en un ardor humillante. La risa de Julianna resonó en su cráneo, un sonido como campanitas de cristal rompiéndose. —*Oh, cariño. Mi dulce e ilusa niñita. ¿Vamos a tener esta conversación otra vez? Mírate. El espejo no miente. Tu perfil hormonal grita ‘damisela en ...
... apuros’. Tu estructura ósea es la de una sílfide. El sistema, que es mucho más inteligente que nosotros dos juntos, te analizó hasta el último átomo y dio su veredicto. Yo no miento. Los números no mienten. El único mentiroso aquí eres tú, mi pequeña y confundida marimacho.* La palabra le golpeó como una bofetada. *Marimacho*. Con rabia, se enderezó frente al espejo, decidido a demostrarle a esa voz, a sí mismo, al mundo, que se equivocaban. Hinchó el pecho, intentando parecer más ancho, pero el movimiento solo acentuó la hinchazón afeminada de sus pectorales, haciendo que sus pezones rosados se marcaran bajo la piel fina. Un desastre. Apretó los puños, flexionando los bíceps. No había nada. Solo un músculo largo y delgado, más propio de una bailarina que de un hombre. —Soy un puto hombre —gruñó, intentando poner una voz grave. —*¡Aww, qué monada!* —se burló Julianna—. *¡Lo intentas con tantas ganas!* Desesperado, se agarró la entrepierna, un gesto que había visto hacer mil veces a los matones del Sumidero. Un gesto de dominio. Pero sus dedos eran largos y finos, su agarre parecía delicado, casi reverente. Y su pene, ese traidor confundido, se estremeció bajo su mano, una reacción no de poder, sino de placer sumiso ante la atención. —Voy a salir ahí fuera y voy a reventar a algún hijo de puta —dijo, las palabras sonando absurdas, como si una muñeca de porcelana recitara las líneas de un matón de película. Su voz se quebró en la última sílaba, un gallo melódico ...