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Mariana y una lección de sexo (2): Derribando tabúes
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Hetero Autor: Pepitito, Fuente: CuentoRelatos
Con Mariana nos llevábamos de maravilla. Era una relación adulta; habíamos acordado que cada uno seguiría viviendo en su casa y nos encontraríamos las veces que quisiéramos en cualquiera de ellas. Entendimos que así resguardaríamos nuestra individualidad. Eso no era óbice de que nos habláramos por teléfono todos los días, preferentemente a última hora de la tarde o por la noche para no interferir nuestras rutinas de trabajo. Nuestras citas eran generalmente los viernes por la noche y los fines de semana. Muchas veces los encuentros duraban Todo un fin de semana, aunque no era lo más frecuente, salvo cuando pasábamos muchos días sin vernos. Con el correr de los meses, empecé a notar un cambio en la figura de Mariana. Según mis ojos, su cara parecía mas rellena o por lo menos sus mejillas. Y según mis manos, sus tetas, cintura y nalgas, habían desarrollado un poco más de volumen. Cuando la conocí e intimamos, mis manos se bastaban para contener sus senos y culo, y ahora notaba como resultaban insuficientes para ello. Además, su culito adquirió una redondez atrapadora que invitaba a malos pensamientos. Precisamente eso le comentaba en una conversación telefónica. –Dime Mariana, es una ilusión óptica mía o te has puesto un par de kilos encima. –¿Por qué me lo preguntas? –Porque tengo la impresión, en realidad el convencimiento, de que tu culito y tus chichis están un poco más grandes. –Veo que por fin te has dado cuenta. Sí, he aumentado un par de kilos ...
... y algunos gramos más. Precisamente estoy por ver de comprarme unas bragas un poco más grandes porque las que estoy usando me aprietan bastante. Además, los corpiños que antes no los acababa de llenar, ahora los calzo perfectamente. ¿no te gusto ahora? –Siempre me has gustado, y mucho. Y la verdad es que tu figura actual me sigue gustando como el primer día. –Me agrada que seas tan lisonjero. –Además, ese cambio me lo debo atribuir ¿no te parece? ¿O es muy jactancioso de mi parte? –Será que tu compañía ayudó, creo. Siguió la charla y como se aproximaba la fecha de mi cumpleaños, Mariana me invitó a su casa ese fin de semana para festejarlo. Obviamente acepté porque sabía que iba a ser una fiesta completa. Así fue que ese viernes por la noche, mi cumpleaños era al día siguiente, aparecí en su departamento llevando un par de botellas del vino del cual Mariana era fanática y un par de champán para el festejo. Festejo que tenía la seguridad que duraría todo el fin de semana. Fue una cena opípara en donde Mariana se lució. Regada con el vino resultó un banquete. Después de comer y asear los enseres utilizados, Mariana me propuso ver una película en la cama. Realmente de la película no me acuerdo nada porque el solo contacto con el cuerpo de Mariana nubló mi mente y solo pensaba en lo que vendría a continuación. La razón de mi turbación estaba dada porque apareció con un babydoll negro cubriendo sostén y bragas del mismo color. Realmente una invitación al ...