1. Mariana y una lección de sexo (2): Derribando tabúes


    Fecha: 25/01/2026, Categorías: Hetero Autor: Pepitito, Fuente: CuentoRelatos

    ... puse de espaldas nuevamente para repetir la ceremonia desde sus titis remozadas, donde me di un festín. Cada una de ellas recibió besos, lamidas y chupadas. Pasé de una a la otra en repetidas oportunidades. Las magreé con mis manos y llegué a morder con suavidad esos hermosos pezones que tiene. El viaje siguió hasta que llegué a su entrepierna, que Mariana abrió sabiendo lo que seguía a continuación. Como un poseso me adueñé de su vagina y sus labios para besarlos y chuparlos. Mi lengua, ávida de acción se abrió paso para encontrar una vulva deliciosa y empapada, recorrió todos los sitios habidos y por haber. Fueron largos minutos donde los gruñidos de mi amante me daban la señal de su complacencia.
    
    Era una fiesta total donde ambos estábamos gozando al máximo. A cada rato buscaba aire para respirar y sentía como mi saliva junto con los jugos de Mariana caían por la comisura de mis labios. Todo llegó a su término cuando ataqué su clítoris, ella no pudo contenerse más y dando fuertes gritos con su cuerpo convulsionado, me regalo en la boca un orgasmo que bebí y disfruté como nunca.
    
    La pasión requería un intervalo para recuperar el aliento y renovar energías. Es realmente placentero yacer desnudos junto a la persona que uno quiere. Sentir el contacto de la piel sobre el propio cuerpo produce un bienestar incomparable, y más aún cuando los sexos reciben suaves caricias recíprocas. Se podría afirmar que uno cae en un estado de gracia del cual resulta difícil salir. Sin ...
    ... embargo, el éxtasis se vio interrumpido cuando Mariana, repuesta y con deseos, comenzó a menearme la verga que rápidamente respondió al estímulo. Fue entonces cuando me propuso algo que no estaba previsto ni remotamente.
    
    –Carlos, como te dije antes, hoy es un día especial y de novedades. Tengo ganas de que me lo hagas por detrás.
    
    –¿Qué? ¿Me estás pidiendo sexo anal?
    
    –Si. Quiero probar. Desde hace tiempo tengo inquietud por saber que siente. ¿Acaso tu no quieres?
    
    –No es eso. Es que me sorprendiste. Yo quiero lo que tú quieras. Mira que al principio puede doler y ser molesto.
    
    –Ya lo sé. Pero igual quiero. Acá tengo una crema que compré que nos va ayudar.
    
    Y así fue que lo hicimos. Con la delicadeza y suavidad que la situación requería, la preparé para que fuera lo más placentera posible. La coloqué en posición para besarle las nalgas y su anillo anal, que unté con la crema y lo distendí masajeando en forma circular hasta que sentí que admitiría la penetración. Mariana, curiosa, trataba de mirar. Con una mano trataba de abrir los cachetes y con la otra empuñé mi verga hacia el objetivo. Si bien estaba distendido, costó introducir el glande porque el ano no se terminaba de relajar.
    
    Cuando logré que aflojara sus músculos, se produjo el desvirgué, no sin dolor y quejidos de Mariana, que soportó estoicamente la intrusión. Esperé un par de minutos para que el conducto anal aceptara la presencia de mi verga, y lentamente fui deslizándome hasta que mi pubis se topó con ...