1. Mariana y una lección de sexo (2): Derribando tabúes


    Fecha: 25/01/2026, Categorías: Hetero Autor: Pepitito, Fuente: CuentoRelatos

    ... pecado.
    
    Mariana adoptó en la cama una costumbre que a ambos nos gusta cuando miramos televisión, se recuesta sobre mi pecho. Entusiasmado por la sexy figura de mi compañera, yo no miré la película. Deslizando mis manos debajo del corpiño, me entretuve acariciándole las tetas y los pezones. Duré un buen tiempo, el necesario para que ambos diéramos rienda suelta a nuestra lívido. Allí acabó la película.
    
    Apagado el TV, Mariana se colocó de costado, apoyando la espada en mi pecho. Posición cucharas, como le dicen. A ella le fascina sentir mi dura verga sobre su culo y mucho más cuando le quito las bragas y la coloco entre sus piernas rozando los labios de la vagina, que precisamente fue lo que sucedió esa noche. Comenzó a mover su cola hacia atrás para que mi ariete mojado por sus jugos que nunca faltan, le proporcione placer. Lo repite durante largos minutos acentuando mis deseos de clavarla.
    
    Por mi parte, además de facilitar mi falo para su deleite y mi calentura, aproveché la posición para besar su cuello, morderle la oreja y decirle lisonjas y guarrerías que a ella le agradan. También aproveché para jugar con mis dedos con su clítoris. Lo froté, pellizqué y jalé de él, para excitarla aún más. Cuando los mutuos deseos y la calentura se fueron acumulando, ella se inclinó hacia adelante para que la punta de mi verga, mi gordo glande, se introduzca en su cueva.
    
    Nuestro protocolo, por así llamarlo, señaló el momento de mi entrada en acción. Mis caderas comenzaron un ...
    ... suave vaivén que poco a poco aumentó de ritmo hasta que la tímida entrada de mi falo se transformó en una brutal penetración que cuando llegó al máximo de desenfreno y excitación, desencadenó un mutuo orgasmo acuciado por nuestros jadeos, gemidos y palabras inspiradoras que nos calentaron mucho más.
    
    Ese polvo, créanme fue lo máximo. Imposible relatar en pocas palabras lo que significa esa entrega total, no puedo describir el placer que nos produce a ambos. Mucho placer y fatiga física, porque generalmente dura mucho tiempo, razón por la cual, como sucedió ese día nos quedamos profundamente dormidos.
    
    Desperté cuando Mariana, que se había levantado antes, apareció con una bandeja con todos los ingredientes para el desayuno. Pronunció un feliz cumpleaños y se introdujo en el lecho para compartir lo que había preparado. Terminado el desayuno, y previa pasada por el baño para la higiene corporal, nos vestimos y según el programa preparado por ella, salimos a pasar el día fuera de su casa. Fue una jornada agradable que disfrutamos paseando, haciendo compras, entre ellas mi regalo, almuerzo en un restaurante italiano, para regresar a su departamento cuando caía la tarde.
    
    No habría cena. Como el almuerzo había sido generoso, decidimos que solo comeríamos unas masas para acompañar al champán. Nos bebimos una botella que nos puso alegres y desinhibidos, dispuestos a continuar la tarea de la noche anterior. Ya acostado, vino la primera sorpresa de la noche. Mariana se apareció ...
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