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Mi esposa Erika subiendo temperaturas en su trabajo
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Roman97, Fuente: CuentoRelatos
... iba a proceder a bañarlo, pero quité la almohada que había cambiado para no mojarla. Le comenté que iba a comenzar con el baño en cama, a la vez que le iba quitando su pijama clínico dejándolo sin ropa, apenas una palpitación en su pene a esa edad ya no daba para más. Nuevamente cambié el procedimiento, no usé guantes, lo hice tal cual para que sintiera la suavidad y calor de mi mano, y así ayudarlo a una erección total. Inicié con su cabeza, pero me interesaba llegar rápidamente a su miembro, por lo que me di un poco de prisa en esa parte, me detuve un poco más en su pecho, en esa zona frotaba más de la cuenta y hacía tipo masaje, y sí que daba resultado pues su miembro solía dar pequeños “brincos” en un ánimo por ponerse erecto. -¿Le gusta? -Le pregunté a don Rogelio. Según él era el mejor baño de su vida. Luego fui directo a sus piernas y repetí el mismo patrón, hasta que finalmente llegué a lo que quería: Su miembro. Pero antes inicié por debajo de su abdomen haciendo masajes circulares y presionando suavemente, hasta que finalmente bajé a su pelvis. Masajeaba suavemente su pelvis, aunque su ligero vello púbico dificultaba los movimientos, eso no impidió que pudiera estimular más y yo disfrutar. Su erección era casi nula solo endureció pero no se levantó, agarré con mi mano izquierda la base de su miembro e hice su prepucio hacia abajo y con la otra agarré la compresa jabonosa, y empecé a tallar su miembro de arriba hacia abajo, técnicamente ...
... masturbándolo. No eyaculó pues no era mi intención, retiré el jabón y sequé todo. Y fingí buscar la nueva pijama, y le digo que se me olvidó traerla pero que puedo pedir una nueva a mi compañero, él dijo que estaba bien, por lo que toqué el timbre para que mi esposo viniera, aunque él sabía que debía de tardarse. Por lo que le dije al paciente que se iba a tardar y si me podía sentar junto a él porque me sentía rendida, el aceptó. Por lo que me senté a su dirección metiendo más mis glúteos a la cama y el a pesar de todo y como dice mi esposo: Los viejos son más lanzados. Entonces el paciente se acercó más a mí y se acostó de lado, con su miembro apuntando a mi glúteo y así estuvimos conversando. A los 10 minutos tocaron, fui a la puerta le di una sonrisa de complicidad a mi esposo haciéndole entender que todo está bien y se fue. Finalmente pude cambiar a don Rogelio, le hice soportar un tanto de frío, pero valió la pena. Después de eso nuestro turno terminó sin novedades, el paciente fue dado de alta. Estando en casa ambos decidimos planificar mejor nuestras nuevas estrategias y como “matar” el tiempo durante la noche, es irónico que pueda jugar con los pacientes, pero no con mi propio esposo durante los turnos nocturnos. Habíamos quedado el punto más vulnerable para los pacientes era la hora del baño, a la vez dejarme tocar mis glúteos, aunque claro, algunos estaban acompañados con familiares y otros simplemente no hacían nada cuando me miraban, por lo que entendíamos ...