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Sombras (Capítulo 1)
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... verdes estaban vacíos, rodeados de ojeras que no había notado antes, y su rostro parecía más pálido de lo normal. "¿Qué acabo de hacer?", pensó, su voz interna quebrándose mientras las lágrimas amenazaban con salir, aunque se obligó a contenerlas. Se sentía sucia, no solo en la piel, sino en un lugar más profundo, un lugar que no sabía cómo limpiar. Se dijo a sí misma que esto era el final, que no habría más, que había pagado el precio y ahora podría seguir adelante. Pero una parte de ella, una parte que no quería escuchar, sabía que Carlos no se detendría, que esto era solo el principio de algo que no podía controlar. Apagó el grifo con un movimiento brusco y se secó las manos con una toalla de papel, evitando volver a mirarse en el espejo. Salió del baño sin mirar atrás, recogió su bolso de su escritorio y abandonó la oficina, el eco de sus pasos resonando en el silencio. No sabía cómo enfrentaría a Miguel esa noche, cómo fingiría que todo estaba bien, pero sabía que no podía contarle nada. Este secreto, esta mancha, era algo que tendría que cargar sola, al menos por ahora. La noche había caído sobre el barrio cuando Laura llegó a casa, el cielo teñido de un gris opaco que reflejaba el caos dentro de ella. Sus pasos eran pesados mientras subía los escalones de la entrada, el bolso colgando de su hombro como un peso muerto. Sus manos, aunque las había lavado una y otra vez en el baño de la oficina, aún se sentían sucias, como si el tacto de Carlos, la viscosidad de su ...
... semen, se hubiera grabado en su piel de una manera que el agua no podía borrar. Su mente era un torbellino de culpa y autodesprecio; cada pensamiento era un recordatorio de lo que había hecho, de cómo había cedido, de cómo había traicionado no solo a Miguel, sino a sí misma. Quería contárselo todo, desahogarse, dejar que el peso saliera de su pecho, pero sabía que no podía. ¿Cómo explicarle algo así? ¿Cómo mirarlo a los ojos y decirle que había tocado a otro hombre, que había vendido una parte de sí misma por un maldito trabajo? Al abrir la puerta, el aroma de la cena —un guiso sencillo que Miguel solía preparar los martes— la golpeó, y por un momento sintió una punzada de normalidad que solo hizo que su culpa se intensificara. Miguel estaba en la cocina, removiendo una olla con una cuchara de madera, y levantó la vista al escucharla entrar. Su rostro, marcado por el cansancio de un día largo en la fábrica, se iluminó con una sonrisa que ella no sintió que merecía. —Hey, amor, llegas tarde otra vez. ¿Todo bien en la oficina? —preguntó, su voz cargada de una preocupación casual mientras dejaba la cuchara y se limpiaba las manos en un trapo. Laura forzó una sonrisa, aunque sabía que no llegaba a sus ojos. Dejó el bolso en una silla y se quitó la chaqueta con movimientos lentos, evitando mirarlo directamente. —Sí, todo bien. Solo… mucho trabajo, ya sabes. Estoy agotada —respondió, su voz más plana de lo que pretendía, mientras se dirigía al fregadero para lavarse las ...