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Sombras (Capítulo 1)
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... alguna vez había sido solo de ellos. Su cuerpo respondía por inercia, dejando que él la desnudara, que sus manos bajaran por su vientre hasta llegar a su entrepierna, pero su mente estaba en otro lugar, atrapada en un bucle de culpa y asco. Miguel, por su parte, notó de inmediato que algo no estaba bien. Aunque Laura estaba allí, físicamente presente, sentía que no estaba con él. Sus movimientos eran mecánicos, sus gemidos forzados, apenas un susurro que no llegaba a sonar real. Mientras la penetraba, con un ritmo lento pero constante, su polla dura deslizándose dentro de ella, húmeda pero sin la pasión que solía haber entre ellos, no podía evitar preguntarse qué le pasaba. La miró a los ojos, buscando alguna conexión, pero ella los mantenía cerrados, su rostro tenso, como si estuviera soportando algo en lugar de disfrutarlo. —¿Estás bien, amor? Te noto… ausente —murmuró, deteniéndose por un momento, su voz cargada de preocupación. Laura abrió los ojos, forzando otra sonrisa que no llegó a convencerlo. —Sí, estoy bien. Solo cansada. Sigue, por favor —respondió, su voz plana, mientras lo atraía hacia ella de nuevo, como si quisiera terminar lo antes posible. El sexo continuó, pero fue un acto vacío, carente de emoción. Miguel se movía dentro de ella, sus caderas chocando contra las de Laura con un ritmo monótono, mientras sus manos agarraban sus muslos, intentando encontrar algo de la chispa que alguna vez habían tenido. Ella se dejaba hacer, sus piernas ...
... abiertas, su cuerpo inmóvil salvo por los pequeños movimientos que hacía para seguirle el ritmo, pero su mente seguía atrapada en la oficina, en el recuerdo de Carlos jadeando bajo su mano, en la sensación de su semen goteando entre sus dedos. Cuando Miguel finalmente llegó al clímax, gruñendo mientras se vaciaba dentro de ella, Laura apenas lo sintió; estaba demasiado perdida en su propia cabeza para notar el calor de su semen o el peso de su cuerpo sobre el suyo. Se separaron en silencio, Miguel rodando a un lado de la cama, jadeando ligeramente, mientras Laura se giraba de espaldas, tirando de la sábana para cubrirse. No hubo palabras, no hubo caricias post-sexo como solía haber. Él sabía que algo estaba mal, pero no sabía cómo abordarlo; su mente, siempre inclinada a lo morboso, empezó a imaginar cosas que no quería considerar. Ella, por su parte, sintió que las lágrimas amenazaban con salir, pero las contuvo. No podía dejar que Miguel viera cuánto la estaba destrozando esto. Cerró los ojos, deseando que el sueño la llevara lejos de todo, pero sabía que no habría descanso esa noche. Habían pasado unos días desde aquel primer encuentro en la oficina de Carlos, pero para Laura, cada hora parecía una eternidad. Era viernes por la tarde, pasadas las 6:30, y la oficina de Logística Integral S.A. estaba casi desierta. Solo quedaban un par de compañeros terminando tareas en el otro extremo del pasillo, y el silencio era tan opresivo como el peso que cargaba en su pecho. Estaba en ...