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Sombras (Capítulo 1)
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... de excusarse para volver a su escritorio. Cuando salió de la oficina, sus manos temblaban ligeramente mientras guardaba sus cosas. No era tonta; sabía que Carlos estaba jugando con ella, tejiendo una red de palabras y gestos que la hacían sentir atrapada. Pero, ¿qué podía hacer? ¿Denunciarlo sin pruebas claras y arriesgarse a perder su trabajo en un momento en que la empresa ya estaba despidiendo gente? ¿Ignorarlo y esperar que parara? Ninguna opción parecía segura, y la presión empezaba a pesar sobre sus hombros como una losa. Mientras tanto, en casa, la tensión que Laura llevaba dentro no pasaba desapercibida, aunque ella hacía todo lo posible por ocultarla. Una noche, después de la cena, Miguel y ella estaban sentados en el sofá, cada uno perdido en sus pensamientos. Él había notado que Laura estaba más callada de lo habitual, que sus respuestas eran más cortas y que a veces parecía estar en otro mundo. La miró de reojo mientras ella jugueteaba con un mechón de su cabello rubio, con la mirada fija en la mesa de centro. —¿Estás bien, amor? Te noto rara últimamente —dijo Miguel, intentando sonar casual, aunque había una chispa de preocupación en su voz. No quería presionarla, pero algo en su interior le decía que había más de lo que ella dejaba ver. Laura se sobresaltó ligeramente, como si la pregunta la hubiera sacado de un trance. Forzó una sonrisa y se giró hacia él, encogiéndose de hombros. —Sí, estoy bien. Solo un poco cansada del trabajo, ya sabes cómo es. ...
... Mucho estrés con los informes y eso. Miguel asintió, pero no estaba convencido. Conocía a Laura lo suficiente como para saber cuándo algo la inquietaba, pero también sabía que no era de las que se abrían fácilmente. Su lado morboso, siempre al acecho, le hizo imaginar por un momento que tal vez había algo más, algo que ella no quería contarle. Pero desechó la idea con una risa interna; era su imaginación otra vez, jugando con él. Decidió no insistir, aunque el silencio que siguió se sintió más pesado de lo normal. —Vale, pero si necesitas hablar, aquí estoy, ¿eh? —añadió, dándole una palmada suave en la rodilla antes de volver a centrarse en el televisor. Laura asintió, pero no dijo nada más. En su mente, las palabras de Carlos seguían resonando, junto con el miedo a lo que podría pasar si no encontraba una manera de manejar la situación. Quería contarle a Miguel, desahogarse, pedirle consejo, pero ¿cómo explicarle algo así sin que sonara mal? ¿Sin que él malinterpretara todo o, peor aún, se dejara llevar por esas fantasías suyas que a veces la incomodaban? No, era mejor callar, al menos por ahora. Se dijo a sí misma que podía manejarlo sola, que solo necesitaba ser más firme con Carlos. Pero en el fondo, sabía que estaba caminando por una cuerda floja. Unos días después, otra escena en casa reflejó la misma dinámica. Laura llegó más tarde de lo habitual, con el rostro pálido y los ojos cansados. Miguel, que ya estaba cenando solo en la cocina, levantó la vista al ...