1. El tatuado Parte 4


    Fecha: 27/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lanfasone1, Fuente: TodoRelatos

    ... pude, algo doloroso me desgarraba el pecho y hacía que me ahogara, me faltaba el aire; la gente a mi alrededor ayudaba a esa sensación de asfixia y no podía ver las manos de Germán ¿Dónde estaban? ¿También estaba tocando a mi esposa?
    
    ¿También sus manos se metían por debajo de la falda gris? ¿Estarían palpando ese culo duro y compacto y terso que yo conocía bien?
    
    Se estaría dando el banquete de su vida y volví a mirarlos y la cara de ella estaba como ida y él sonreía, levemente, con esa mueca retorcida que tenía por sonrisa, pero estaba sonriendo el hijo de puta.
    
    Llegamos a la estación siguiente, la voz impersonal que anunciaba adonde habíamos llegado; esa voz femenina y robótica que contribuía a ponerme los pelos de punta.
    
    Y una persona se corrió del lado de ellos y pude ver con claridad que una mano de él estaba sobre el vientre de Adriana, la estaba abrazando y ya no pude ver más porque otra persona ocupó ese lugar y me los ocultó de la vista.
    
    Y ella soportaba estoica esos manoseos y rozamientos y tal vez mucho más.
    
    No podía saberlo y todo me estaba enloqueciendo, de dolor, de celos y también de excitación, mi polla estaba completamente erecta.
    
    Tu paciente quiere que ella folle con otro me había dicho Adriana refiriéndose a ese paciente que no existía, hablando de mi sin saberlo.
    
    Se siente insatisfecho con ella sexualmente y quiere que folle con otro. ¿Era eso?
    
    Ese había sido el diagnóstico de ella, sin saber que estaba hablando de ella y de mí ...
    ... ¿O tal vez lo sabía? Aunque no lo hubiese confirmado todavía.
    
    ¿Estaba cumpliendo mi secreta voluntad acaso? ¿Iba a follar con él porque era mi deseo?
    
    No estaba insatisfecho sexualmente, solo que……quería que ella se entregara más a mí, completamente, que no se guardara nada, que no me negara nada, que follara por el culo conmigo, que se dejara follar ese culo perfecto que tenía, que tragara mi lefa en vez de escupirla en el lavabo.
    
    El tren hizo un viraje algo brusco y salí de mi ensoñación y vi que Adriana fruncía la carita y Germán se hamacaba detrás de ella. ¿Estaban follando? No, era imposible, había gente alrededor de ellos, era imposible, pero ella de pronto echó su cabeza hacía atrás, sobre el hombro escuálido de ese viejo, porque era un viejo, magro, arrugado, desgastado por el tiempo y el resentimiento.
    
    Un viejo de 65 años que vivía con su madre. ¿Adónde la estaba llevando?
    
    Esa línea del metro iba hacía el centro, ¿A su casa? Uno de esos viejos pisos del centro de la ciudad, pequeños, oscuros asfixiantes, como este tren repleto de gente.
    
    Y él volvía a sonreír y sus manos estaban sobre ella, la estaba recorriendo entera, aunque no podía verlo, no había duda, por delante y por detrás, ella se estaba dejando sobar a gusto ¿pero por qué?
    
    Las manos de Germán estaban por dentro de la falda, estaba palpando piel, se meterían por delante, para llegar con un dedo hasta el coño, para presionar el clítoris, imaginé el coño de Adriana, con sus labios hinchados ...
«12...456...9»