1. El proceso de Violeta


    Fecha: 27/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: PobreCain, Fuente: CuentoRelatos

    ... sesiones de chat en que nos masturbamos mientras estábamos en línea y por fin me confesó.
    
    He comenzado a tomar la píldora que me recomendaron en planificación familiar y me siento rara, los primeros días no noté nada, pero ahora, estoy deseando llegar a casa para jugar un rato con los aparatitos que compré y algunas noches incluso me masturbo en silencio junto a mi marido, pero la repulsión que siento hacia él se ha acentuado.
    
    Pocos días después le conté que había hecho una locura; había quedado con mi admirador de Facebook porque comentó que tenía que viajar a Valencia por negocios desde Barcelona que es donde reside.
    
    Le referí con detalle donde y como nos encontramos, y todo lo que hicimos en la mañana que pasamos juntos; estaba pletórica y Violeta se contagió del entusiasmo llegando a donde yo quería desde hacía meses y preguntó.
    
    ¿Cómo se llama ese hombre? ¿Crees que podría conocerlo aunque solo fuera por chat? Me siento muy rara. Creo que estoy. ¿Cómo te diría? ¿Celosa? ¡No! No es eso. Más bien se trata de envidia sana.
    
    Saber que alguien es capaz de hacerte sentir así es impensable para mí y por ello me gustaría probarlo alguna vez, pero sería incapaz de conectar con alguien así yo sola. ¿Me quieres ayudar? Es evidente que no te lo voy a robar; cuando viaje a Valencia será todo tuyo pero mientras esté en Barcelona podríamos vernos alguna vez.
    
    Sin que se notara demasiado mi entusiasmo le respondí que no había inconveniente en comentárselo a Abel, que ...
    ... así es como se llamaba el tipo y poco después comenzaron las comunicaciones directas entre los dos.
    
    Ahora ya sabes cómo conseguí interesarte. ¿Serás capaz de perdonarme?
    
    Naturalmente, y espero que me hagas feliz por mucho tiempo; ya sé que no se trata de amor ni es lo que pido, pero sí que me hagas vibrar y me permitas aprender a tu lado.
    
    Diciendo eso, Violeta comenzó a moverse hasta quedar arrodillada en el sofá con el culo en pompa, apartó los cachetes con sus manos y le pidió que no fuera demasiado considerado.
    
    Antes de conocer a mi marido, tuve un novio con el que nunca llegue a follar pero me enculaba cada vez que podíamos; al conocer a mi esposo eso se terminó y jamás tuve sexo anal; él lo considera una aberración y yo, yo creo que de haber seguido por ese camino nuestra vida sexual sería muy distinta.
    
    Abel no se lo pensó, de una zancada se aproximó a la mesa y tomó el tarro de la mantequilla, y como en el “Último tango en Paris” la empleó para lubricar la zona y los dedos con los que fue haciendo un masaje, primero con uno y después con dos hasta que pensó que ya podía iniciar la penetración, al principio le costó un poco pues no quería lastimarla, pero en cuanto el capullo rebasó el anillo anal fue ella la que culeó para ensartarse en el vástago que Abel que no reculó en absoluto.
    
    Sujetándola por las caderas inició un bamboleo cada vez más feroz oyendo a Violeta como jadeaba y trataba de recuperar el aliento pues parecía que le costara respirar; así ...
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