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Una noche de cumpleaños muy especial
Fecha: 02/02/2026, Categorías: Hetero Autor: Oxcar, Fuente: CuentoRelatos
... linternita de las llaves de mi coche, fui a la caja de fusibles para encender el generador de las luces, y después abrir las llaves del agua, el gas lo dejé cerrado puesto que no eran horas de ponerse a cocinar nada. —Te ofrecería una copa, pero la nevera está vacía, ah coño… espera. Sí, el mueble bar estaba allí donde siempre y había refrescos en la terraza, hicimos hielos, y los dejamos en la nevera, nos fuimos a la cama, allí tumbada, dejó su camiseta en la silla, y yo subido encima de ella, besaba su espalda de arriba abajo y dándola un masaje mientras ella ponía caritas de verdadera relajación. —Tienes unas manos muy suaves… ya lo sabes, y creo que como masajista no tienes precio. Sacamos los hielos y seguimos tomando la copa y relajados en la cama… ahora fue ella la que me masajeo mi espalda… Terminamos las copas y pusimos la luz de la mesilla, anaranjada… ya estábamos los dos en ropa interior, y continuamos besándonos, acariciando nuestros cuerpos, sintiendo el tacto de nuestra piel y el olor de nuestros cuerpos, su perfume Nenuco como siempre impresionante, además del que se suele echar, Mango, que me vuelve loco. Desabroché su sujetador, azul oscuro de tiras transparentes. Y besando sus pechos, ya erectos… ella se echó un poco de Martín en los pezones que yo chupaba como un bebe, rosados y duros, salientes.. yo daba también pequeños mordisquitos mientras mi mano se entretenía jugando con su tanga, y notando la humedad que empezaba a haber por ...
... allí abajo. Besando sus pechos me deslizaba hacia su sexo, sus muslos, besándolos jugando con mi lengua, jugando con el hielo por el resto de su cuerpo, ella se estremecía al igual que cuando la acaricio suavemente o la hago cosquillas en la cintura… recorrí el perímetro de su ombligo con el hielo y seguí con el hielo en la telilla de su tanga, mientras con los sin dejar de mirarla a los ojos… bajaba lentamente su tanga. —No hagas nada, relájate y disfruta porque esta es tu noche Cris. Ella cerró los ojos y se tumbó nuevamente en la cama, yo ante mí tenía su sexo, sus labios, unos labios gruesos y seductores dispuestos a darme la bienvenida. Estaba rasurada y apenas tenía unos pocos pelillos en el pubis en forma de triangulo, seguí besando la cara interna de sus muslos y haciendo circulitos con mis labios y mi lengua fui acercándome para sentir el calor, el olor y el sabor de aquella deliciosa miel que esperaba ser degustada. Separé jugando con mis dedos húmedos en saliva aquellos labios y el whisky de mis dedos se mezcló con los jugos que ella ya empezaba a destilar, allí estaba su clítoris, aquel preciado objeto de deseo que debía ser tratado con el máximo cuidado para lograr en Cris que recordase aquella noche, y que recordase aquellos orgasmos, como algo gratificante por parte de su buen amigo, que la desea, la quiere, y ¿ por qué no?, ¿Qué hay de malo en que dos amigos jóvenes disfruten de sus cuerpos en un ambiente de amistad, cariño, ternura, confianza y ...