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El entrenamiento de Alina - IX
Fecha: 03/02/2026, Categorías: No Consentido Autor: Cory, Fuente: TodoRelatos
... a Rowan, su padre tomó su mano y la depositó sobre la de él, con un suspiro. —Cuídala —dijo con voz quebrada. —Lo haré —respondió Rowan con esa calma oscura. Mientras el oficiante pronunciaba las palabras de la ceremonia, Rowan deslizó disimuladamente su mano al bolsillo interior de su chaqueta y pulsó el control remoto. Alina sintió los vibradores de inmediato: un cosquilleo agudo y profundo en su clítoris, un pulso intenso en el dildo de su vagina, otro en el anal. Un gemido ahogado se le escapó. Fingió carraspear. Rowan la miraba con frialdad satisfecha, como si nada sucediera. —¿Estás bien, querida? —preguntó el oficiante, desconcertado. —S-sí… —jadeó ella, sonriendo con esfuerzo. Sus piernas se tensaban. Cada segundo era un suplicio de placer contenido. Si no se mantenía en pie, sabía que él la castigaría sin piedad. El oficiante terminó el discurso. Rowan tomó su mano y deslizó el anillo de platino en su dedo. —Con este anillo, te reclamo como mía —susurró él. Ella casi se desmoronó cuando llegó su turno de colocar el anillo en su dedo. Le temblaban tanto las manos que tardó varios segundos. Finalmente, el oficiante declaró: —Puede besar a la novia. Rowan inclinó su cabeza. La besó con lentitud posesiva, como si estuviera marcando cada fibra de su ser. Cuando se apartó, acercó su boca a su oído y murmuró con un tono perverso: —Esta noche, en nuestra luna de miel, voy a atarte al cabecero de la cama y a follarte sin parar hasta ...
... que supliques que te deje dormir, y ni aun así te dejaré libre. Un temblor le recorrió las piernas. —Sí, papi… —susurró, la voz apenas un hilo. Durante la celebración, Alina permaneció sentada junto a Rowan en la mesa principal, sin probar bocado. Rowan le había advertido que tomaría su dosis de semen cuando acabara la boda. Cada tanto, él le acariciaba el muslo, bajando los dedos hasta su coño, rozando los piercings que latían. —Tendrás una buena cena de semen, cariño —le había advertido al oído. Mientras los invitados charlaban y brindaban, ella sufría pequeños espasmos, orgasmos silenciosos que la hacían morderse el labio hasta dolerle. Incluso cuando salió a bailar con Rowan en la pista de madera improvisada, él encendió los vibradores al máximo durante un minuto entero. —Sonríe —le susurró mientras la hacía girar con elegancia—. No querrás que te castigue el primer día de casada. —Sí, papi… —dijo ella, con la respiración entrecortada. Y así, entre la música y las felicitaciones, Alina comprendió que la boda era solo un paso más hacia su destino: ser completamente suya. Para siempre. . . . Cuando acabó la boda, volvieron a su habitación. Rowan la tomó de la nuca y la empujó con firmeza hacia el suelo. —De rodillas. Ella cayó con un leve quejido, acomodando el vestido como podía, con el corazón latiéndole en la garganta. Rowan la miraba desde arriba, con el rostro iluminado por las luces tenues de la habitación. —Es hora de que ...