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El entrenamiento de Alina - IX
Fecha: 03/02/2026, Categorías: No Consentido Autor: Cory, Fuente: TodoRelatos
... comas, cariño. Alina tragó saliva. Sabía perfectamente lo que eso significaba. —Sí… papi… —susurró, temblorosa. Rowan chasqueó los dedos. La puerta se abrió. Esta vez diez hombres —el doble de los habituales— entraron en silencio, vestidos con trajes oscuros. Algunos eran hombres que trabajaban para Rowan, otros socios cercanos que ya la habían usado antes. Ninguno se molestaba en ocultar sus sonrisas. Alina sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Eran demasiados. Su mente no podía dejar de pensar en cuántas veces la harían tragar, en cómo iba a poder con todos a la vez. Sin embargo, eso no evitó que se mojara abajo. Rowan se acercó, inclinándose apenas para hablarle al oído. —Este es uno de mis regalos de boda. Sé cuánto te gusta el semen, y debes tener mucha hambre después de la fiesta. —Gracias, papi. —Disfruta, mi esposa —le contestó Rowan, su voz era suave, casi cariñosa, pero el filo cruel se notaba debajo.. Ella alzó la mirada hacia él con los ojos húmedos y la respiración entrecortada. Rowan se enderezó, cruzando los brazos, con una sonrisa satisfecha. —Empieza. El primero de los hombres se acercó y desabrochó su pantalón con gesto perezoso. Su polla ya estaba semi dura. Tomó a Alina del cabello con rudeza y la obligó a alzar la cara. Ella abrió la boca de inmediato, obediente, dejando escapar un gemido suave cuando el vibrador en su clítoris volvió a activarse al máximo por obra de Rowan. —Abre más esa boca —ordenó el ...
... hombre. Ella obedeció, sintiendo el anillo de sus labios forzarse más. Él se la metió de golpe, haciendo que se atragantara un poco. Detrás de él, Rowan sonrió satisfecho. —Eso es nena… mírame mientras chupas. Ella lo miró como pudo, con lágrimas formándose en sus pestañas, mientras se concentraba en mover la lengua con destreza. Dentro de ella, los dildos vibraban sin piedad, obligándola a estremecerse con cada sacudida. Los piercings en su coño se movían con cada espasmo involuntario, haciéndole soltar pequeños quejidos alrededor del miembro que la llenaba. Cuando el hombre se vino por primera vez, la sujetó con ambas manos, haciéndola tragar hasta la última gota. Rowan activó el vibrador al máximo en ese instante, arrancándole un orgasmo contenido y humillante. Ella casi se desplomó hacia adelante, pero el siguiente hombre ya se estaba acomodando frente a su rostro. —Tu turno —dijo Rowan con voz grave—. Ábrele la boca como la buena esposa que eres. Ella respiró hondo y volvió a abrirse para recibirlo. Su mandíbula ya dolía, y sentía la mezcla caliente de semen y saliva resbalándole por la barbilla. Mientras lo mamaba con lentitud obediente, Rowan se paseaba detrás de ella, con las manos a la espalda, observando cada detalle. —Mírate. El vestido de novia más hermoso, pero ya sucio por la baba y el semen. —Hizo una pausa para pulsar el control del vibrador, haciéndola jadear—. Te ves tan perfecta así. ¿Debería dejarte mamar la polla de diez hombres ...