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VACACIONES
Fecha: 04/02/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... metí y en ese momento sentí cómo el efecto del polvo en mí se elevó cabrón. Empecé a cogerla con mucha fuerza, se escuchaba cabrón. Ella gritaba mucho, pero yo no lo sentía como algo rudo. Era extraño como suave. Como si mientras más rudo fuera se sintiera más suave o mejor. En una de las que la embestía, Pau, empezó a temblar y dio el chorro más grande y fuerte que recuerdo en mi vida. Yo no dejé de penetrarla, ni me pare ningún momento. No se quedó dormida ni mucho menos. Solo gemina y se detuvo de moverse. Habremos estado en el baño unos 20 min y escuchamos el sonido del carro que nos llevaría al cuarto y alguien en la entrada del baño nos llamó. —Torre fuego, llegó su carrito—, nos vimos a través del espejo. Nos besamos y acomodamos la ropa para salir. Pau estaba mojada hasta los tobillos. La sequé un poco con papel antes de salir. Pero ella parecía una fuente. Estaba superroja. Y seguí con ganas. Yo apenas estaba sintiendo el efecto más potente. El viaje en el carrito duraba unos 5-10 mins a lo mucho, se sintió como 1 h. Pau, solo me sujetaba del pantalón. En un principio discretamente. Pero cada vez menos. Nos empezamos a besar. Cerca de llegar a la torre, me la saqué, no podía más y me la empezó a jalar. Debió ser de lo más incómodo para el tipo que le tocó llevarnos, pero no dijo ni comentó nada. Tal vez no era algo tan inusual. Se paró y dijo: —Listo jóvenes. Buenas noches—, le di un billete que traía y nos bajamos. Subí mi pantalón y me guarde el pene. Fue ...
... algo bien extraño. Caminábamos 2 pasos y nos besábamos, volvíamos a caminar y nos volvíamos a tocar y besar. Si seguíamos a sí, no llegaríamos al elevador nunca. Le dije a Pau y corrimos. En el elevador, la levante y empecé a besar su cuello y sus pechos sin quitarle el vestido. Estábamos muy calientes. Llegamos al piso y fuimos corriendo al cuarto. Hacíamos mucho ruido, los papás de Pau no sabíamos si estaban en el cuarto dormidos o habían salido, no lo tomamos en cuenta y a ese punto no nos importaba. La suite era de 2 habitaciones y la sala era un sofá cama. “Mi habitación”, fuimos al sofá cama y empezamos a besarnos como locos. En eso salió la mamá de Pau. Yo la tenía encima de mí —¡Niños, qué onda! ¿Cómo les fue? Tranquilos—, nos decía entre risas y enojo, a voz baja. Yo ya no le hacía caso, Pau estaba un poco menos en trance. Me quitó y se quitó. —mami, hay es que nos venimos antes porque estaba muy feo el ambiente del lugar —le dijo Paulina a su mamá: se acomodó el vestido y se paró. Yo seguía en el sofá semi acostado con la verga paradisima. Se me notaba cabrón debajo del pantalón. O yo en mi viaje me la veía como nunca, jajaja. La mamá de Pau se me quedaba viendo muy sorprendida, algo sacada de onda. Y veía a Pau igual. Se acercó a ella y le dijo algo al oído. Después me contó que le preguntó sobre si habíamos tomado en el lugar o consumido alguna droga. Pau, obviamente, le dijo que no a las dos cosas. Pero que todo el mundo estaba así, que quizá y ...