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Un viejo pervertido me chantajea
Fecha: 05/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: libelula, Fuente: CuentoRelatos
... abstraerme, pero la estimulación constante del meteyasaca de aquella polla mecánica, permanentemente dura, me ocasionaba orgasmos seguidos que no podía evitar. Perdí la cuenta de las corridas que sufrí a lo largo de la noche. Estaba muerta y me dormía a intervalos, pero no tardaba en despertar con su miembro dentro machacando mi coño, incluso parte de la noche, lo poco que dormí, fue con su verga dentro. Al amanecer desperté dolorida y con dolor de cabeza. El tipo estaba dormido, pero con su miembro en erección. Me levanté sin hacer ruido y salí de aquella maldita casa. Había olvidado ya el desagradable episodio, cuando al cabo de un mes una llamada suya me sobresaltó. Volvía a exigirme otra noche de sexo y a ofrecerme un regalo valioso cono en la ocasión anterior. No supe que contestar quedé en llamarle. Daba vueltas a mi cabeza en cómo resolver de una vez por todas este chantaje. Sabía que si aceptaba de nuevo seguiría sin darme tregua durante el tiempo que quisiera. Recordé entonces que cuando frecuentaba la noche, en tiempos en los que salía diariamente de fiestas y discotecas, conocí a un chico que trabajaba en seguridad, con el que me acosté alguna vez. Lo localicé haciendo mis ...
... pesquisas. Había montado su propia empresa de seguridad y le iba bien. Le expliqué mi problema. “No te preocupes más por ese asunto, yo arreglo el tema con ese hijo de puta” me dijo. Apenas había transcurrido una semana cuando me llamó para decirme que ya no tenía que preocuparme más. “El viejo mamón ya no te volverá a molestar”. Salté de alegría. “Me has salvado de una gorda, cielo, no sé cómo podré agradecértelo”. “Yo si lo sé, contestó y además sé que te gustará hacerlo. Cuando puedas pásate a verme”. Fui un día a su despacho, como primer saludo nos dimos un morreo y al poco rato estaba tumbada en un sofá con su polla dentro. A mi marido le expliqué que había conocido un chico con el que me apetecía acostarme. Me contestó que lo disfrutara y que se lo presentara un día, cosa que hice y en un par de ocasiones me cogieron los dos. Estuvimos un tiempo viéndonos esporádicamente, cuando alguno de los dos necesitábamos un buen polvo. Luego encontró una novia y fuimos distanciando los encuentros hasta dejar de vernos. Otros amantes ocuparon su lugar, unos jóvenes, otros maduros, todos de paso sin dejar huella, pero todos me han deseado y me han permitido disfrutar de mi sexualidad y sentirme satisfecha.