-
Visita a mi hermano mayor: La precuela
Fecha: 06/02/2026, Categorías: Gays Incesto Dominación / BDSM Autor: Kinkynasty19, Fuente: SexoSinTabues30
... hermano. Bajo esa misma lógica, yo solía andar en pelota en la pieza con el pico colgando, me masturbaba al lado de él y a veces cuándo llevaba minas lo dejaba ver. Pensaba que así aprendería como culea un macho de verdad, pero de a poco comencé a notar algunas cosas extrañas, como que me miraba mucho la pichula o que a veces se ponía a oler mis bóxers usados. Yo me hacía el weón pensando que era pura curiosidad. Pasaron así dos años, yo tenía una polola por ese entonces con la que ya llevábamos medio año saliendo y que aguantaba bien mi forma de culiar. Mi hermano por su lado ya tenía siete años, media un metro cincuenta, tenía unas piernas gruesas de puro musculo, unos brazos fuertes, pectorales incipientes y unos abdominales marcados. Me sentía orgulloso del pequeños adonis que estaba creando. Yo tenía 19, mis únicas ocupaciones eran hacer deporte, encargarme de la casa, bacilar y culiar. Gracias al esfuerzo de mi vieja, más unas platas que había recibido de herencia, teníamos un par de departamentos que arrendábamos así que no teníamos problemas de plata. Mi vieja seguía trabajando porque en realidad le gustaba y no por necesidad. Me ofreció más de una vez estudiar algo, pero yo así estaba feliz. Uno de esos días con mi polola íbamos a ir un motel para culiar tranquilos después de un carrete al que nos habían invitado. Yo me vestí con una polera sin mangas negras que resaltaba todos mis músculos, un pantalón de camuflaje y unos bototos. Tenía ganas de ...
... humillar y darle duro a la maraca de mi polola. Durante el carrete de pegue sus cuatro rayas de merca y me tomé un par de piscolas. Ya a esos de las dos estaba súper caliente y le dije a mi mina que nos fuéramos, pero la weona le dio color, con que se quería quedar y que en realidad, ya no quería culiar más conmigo. Casi le doy una cachetada delante de todos, pero me contuve, salí del carrete, tome mi moto y me dirigí a mi casa. Llegue todo enojado, por suerte esa noche mi mamá tenía turno así que podía estar a mis anchas. Fui al refri por unas chelas, me arme un par de rayas, me saque toda la ropa menos mi bóxer negro apretado. Tenía intenciones de llamar una puta que, aunque me cobraba caro, soportaba todo lo que le hacía. Aspiré la cocaína para ponerme a tope y me disponía a llamar a esta loca, pero me di cuenta que había eliminado su número por si mi polola me revisaba el teléfono. Entré en desesperación por un momento, pero recordé que tenía su tarjeta guardada en mi velador. Fui caminando a mi pieza con mi pico duro babeando bajo el bóxer. Quería culiar. No, más que culiar, quería dominar y humillar a una puta, para demostrarle el macho que era. Eso tenía en mi mente cuando abrí la puerta de mi habitación y una visión me voló la cabeza: Mi hermano, de siete años, dormía solo con un slip blanco que se le metía dentro de su culito sobre la cama. La blanca piel de su cuerpo musculado casi brillaba bajo la luz que entraba por la ventana abierta. Me quede embobado ...